sábado, 30 de abril de 2011

EL BOLLYCAO

Divagamos sobre una de las meriendas más ricas del recreo

Pitufo Cocinero.
Harina de trigo, aceite de girasol, grasa vegetal, grasa vegetal hidrogenada, levadura, leche desnatada en polvo (3%), cacao desgrasado en polvo (2,3%), pasta de avellanas, lactosa, gluten nde trigo, emulgentes (E-471, E-481, lecitina de soja), sal, proteína de leche, suero de leche en polvo, estabilizador (E-412), aromas y antioxidantes (E-304, E-306, E-310). No, no se trata de la lista de la compra. Es el listado de ingredientes necesarios para fabricar un Bollycao.

Toda la chavalería que pisó el patio de los colegios durante los recreos en los años 80 sabe lo que es un Bollycao. Tras el tedio y el aburrimiento que provocaban las clases no había nada mejor que bajar al patio y reponer fuerzas con lo que te echara tu madre en la mochila. Podías zamparte un paquete de patatas fritas Matutano, alguna bolsa de snacks de Crecs o Risi, el Donut que la panadera te daba por la mañana envuelto en un papel (venían sin envoltorio, en cajas amarillas), un Phoskito, pastelitos de Cropan, Bimbo o Panrico.

Otra deliciosa opción sería la de dos rebanadas de Pan Bimbo untadas con Nocilla. ¡Qué rico! Un bollito relleno de crema de cacao con avellanas… mmmm… ¿Un bollito relleno de crema de cacao? ¡Qué buena idea! ¿Y si fabricamos a nivel industrial la idea? ¿Cómo llamaríamos a este invento? Bollo con cacao, bollo con cacao… ¡Coño, pues ya está! ¡BOLLYCAO! Que como su propio nombre casi dice, es bollo y cacao. ¡BOLLYCAO!

En Hay que estar al Loro no sabemos a ciencia cierta cómo se parió la idea del Bollycao, pero poco más o menos sería siguiendo los razonamientos expuestos en el anterior párrafo. El caso es que el Bollycao llegó a nuestras vidas y revolucionó los gustos culinarios de los jóvenes de la época. Panrico, la empresa que lo comercializaba, nos lo vendía como “el alimento más fácil de merendar”, según rezaba aquel viejo envoltorio color marrón en el que venía. Bollycao, “la merienda de una pieza”. Dios, todo eran ventajas. La tecnología y la industria nos ponía en la mano un producto de bollería sofisticado y delicioso. ¿Cómo metían la crema de cacao dentro del pan sin cortarlo por la mitad? No lo sabíamos y, a decir verdad, tampoco nos importaba mucho.

El caso es que el rico Bollycao te daba energía suficiente como para correr, saltar y destrozar otros pantalones por el suelo durante el tiempo del recreo y volver a clase dispuesto a soportar otra chapa del profesor sin caerte al suelo preso del aburrimiento y el sopor.

Al margen de la adicción que provocaba degustar un Bollycao, había otro elemento que nos enganchaba a la rica merienda de Panrico. Sus promociones. Desde su llegada a las panaderías, supermercados y tiendas de chuches, el Bollycao nos ha obsequiado a lo largo de todo este tiempo con incontables colecciones de cromos y pegatinas. Con Bollycao hemos completado álbumes de la Liga de fútbol, hemos recopilado estampas sobre la fauna animal, imágenes de perros, tarjetas de los Simpson, logotipos de marcas de la época, carnets y tarjetas de temática humorística… y por supuesto, los Tois.

La promoción del bichejo verde marcó época, no hay duda. No suena exagerado afirmar que la promoción de los Tois es la más legendaria de todas las que ha desarrollado la compañía Panrico para promocionar sus tiernos bollos con chocolate. El recuerdo que dejó en miles de jóvenes es imborrable y serán muchos más los que lo recuerden en el futuro gracias a la nueva aparición de Toi en los envases de Bollycao en el año 2010. Toi quiere agrandar su leyenda.