jueves, 24 de junio de 2010

LOS TELETUBBIES ARDEN A LO BONZO EN LA NOCHE DE SAN JUAN

Terminaron en el Hospital con severas quemaduras provocadas por una hoguera con la que jugaban

Lou Grant.
Las famosos Teletubbies ingresaron la pasada madrugada en el Hospital Central con quemaduras de tercer grado después de arder como antorchas en la Noche de San Juan. Los bichos, que se encontraban celebrando la mágica noche entre abundante alcohol y sustancias estupefacientes, jugaron de manera temeraria con el fuego de una hoguera y terminaron quemándose, como no podía ser de otra forma. Los últimos partes médicos aseguran que sus vidas están fuera de peligro pero que han acabado “bastante tostados”.

La parrillada acaeció minutos después de la medianoche. Los Teletubbies, que estaban muy cocidos y cuyos gaznates estaban empapados de bebida de alta graduación, prendieron fuego a una formidable Sanjuanada construida con enormes tablones, cartones, montañas de papeles y bidones de gasolina. Acto seguido, Tinky Winky, Noo-Noo, Po, Laa-Laa y Dipsy hicieron un coro y comenzaron a girar alrededor de las enormes llamas cantando y bailando. “Estaban beodos, borrachos como cubas, y no coordinaban bien sus movimientos. No cantaban, emitían sonidos guturales incomprensibles al oído. De lo mamados que iban no se entendía lo que vagamente canturreaban”, asegura uno de los numerosos testigos presentes en el lugar.

Los diversos relatos concluyen que el Teletubbie verde se empeñó en hacer ver a sus amigos que era capaz de atravesar las llamas sin quemarse, lo que levantó las carcajadas y burlas de sus compañeros. Borracho, pero herido en su orgullo, el valiente muñeco cogió carrerilla y se lanzó contra la fogata iniciando una gesta que sólo podía acabar en desdicha. Y de las gordas. Dipsy chocó violentamente con el palo mayor de la Sanjuanada y rebotó hacia atrás cayendo de espaldas sobre las brasas vivas e incandescentes. La muñeca chochona que habían colocado en lo alto del mástil de la hoguera cayó ardiendo sobre la cabeza de Tinky Winky, que empezó a arder como una cerilla. A todo esto, el impacto sobre el palo mayor tuvo consecuencias funestas al tratarse de la base central que sujetaba toda la estructura de la hoguera. La madera cedió y las tablas en llamas cayeron arrollando a Laa-Laa, la elementa amarilla de este peculiar grupo. En milésimas de segundo pasó a tener un color anaranjado.

Huele a chamusquina
Los dos Teletubbies que aún quedaban sanos se asustaron mucho a causa de los extraños gritos que vociferaban sus amigos mientras se abrasaban. Po, la protagonista roja de la cuadrilla, decidió tomar cartas en el asunto para socorrer a sus amigos. No dudó en volcarse sobre ella un bidón de agua para no quemarse y se lanzó sobre Tinky Winky para rodar juntos por el suelo y sofocar sus llamas. Pero resultó que el bidón no era de agua. Se trataba de gasolina con la que habían estado rociando el contenido de la hoguera. Y sí, rodaron por el suelo, pero como bolas de fuego. Ya eran cuatro los Teletubbies que imitaban al Hombre Antorcha con un éxito apabullante. Ayudaba mucho a ello el material inflamable de sus ridículos trajes y todo el alcohol que se habían pimplado a lo largo de la noche.

Noo-Noo se metió entre las ascuas para sacar del fuego a Laa-Laa, pero sus pies comenzaron a desprender un intenso olor a chamuscado. Comenzó a gritar dos segundos antes de que sus piernas se prendieran. Al final, lo consiguieron. Los cinco dando brincos a lo bonzo. Cuando se presentaron los bomberos y los servicios médicos, parecía que los Teletubbies habían sido bombardeados con Napalm. Les apagaron a base de manguerazos, como pudieron, y los metieron en las ambulancias derechitos al hospital.

Y es que, amigos, el fuego es peligroso y con el fuego no se juega. Con el fuego, Hay que estar al Loro. Esperamos una pronta recuperación de los Telettubies y también esperamos que ellos hayan aprendido una buena lección. El día de San Juan, antes de iniciar el rito del fuego, se toma chocolate, no alcohol. ¡Ah! ¡Y chocolate del de beber, no del otro que se habían tomado los muñecotes!

lunes, 21 de junio de 2010

¡HOLA VERANO!

Hoy lunes arranca la estación más querida por todos nuestros lectores y redactores

Paco Montesdepato. Área de Meteorología.
Ya está aquí. Fiel a su cita anual y enfilando la recta final del mes de junio, el verano llama a nuestras puertas. Y nosotros, como no, estamos encantados de abrírselas de par en par.

Aunque no lo creamos, debido a las lluvias torrenciales que nos han acompañado en las últimas jornadas, se presenta un periodo estival de lo más caluroso. Según las isóbaras y los mapas del Satélite Meteosat los anticiclones y las bajas presiones elevarán las temperaturas de los termómetros hasta unas cotas inimaginables que nos van a permitir hacer huevos fritos sobre las carrocerías de los coches. Como diría el genial Chiquito de la Calzada, vamos a pasar tanto calor que hasta las ranas van a tener que llevar cantimplora.

En definitiva, que llega la hora de la playa, el monte y la piscina. Se acercan las vacaciones. Demos saltos de alegría. Lo primero de todo será cumplir con el rito de la purificación del fuego. Los más pequeños deberán quemar los libros, cuadernos y apuntes del curso recién concluido en la Sanjuanada de la noche del próximo miércoles 23 de junio. Se acabaron los madrugones. Es tiempo de bicicleta, monopatín y balón de fútbol. Es época para despanzurrarse en el sofá viendo el Mundial o el Tour de Francia. Llegó la hora de los chiringuitos, la canción del verano, el Kas Naranja, el Kas Limón, el Avidesa, el Miko, el Frigo, el Camy, el flash de Cola, el balón gigante de Nivea y la tumbona. Es tiempo para cagarse en la madre del que inventó el Vacaciones Santillana. No estaría de más verse en DVD la serie ‘Verano Azul’, que seguro que no la han visto.

En resumen, agarren el botijo, el gazpacho frío y la sombrilla, que Lorenzo va a apretar de lo lindo. Hay que estar al Loro. Y recuerden que no por mucho madrugar, amanece más temprano. Así que no sean tontos y quédense en la cama.

jueves, 10 de junio de 2010

ENTREVISTA CON NARANJITO, MASCOTA DE ESPAÑA 82


“No temo a ningún rival. Sólo me dan miedo los exprimidores y las licuadoras”

El icono de la Copa Mundial de 1982 charla con nosotros de fútbol y sobre Sudáfrica 2010

Deportes.
Han pasado 28 años y nuestro cítrico futbolero por excelencia sigue manteniendo todo el carisma que le rodeó durante el Mundial organizado por España en aquel lejano verano de 1982. Sin embargo, la reminiscencia, la nostalgia, Internet y la moda retro siguen manteniendo en nuestra memoria colectiva y en el candelabro, como diría la Mazagatos, a este simpático personaje que protagonizó la fabulosa serie de dibujos animados ‘Fútbol en Acción’.

HAY QUE ESTAR AL LORO. Más de un cuarto de siglo ya. Cómo pasa el tiempo…
NARANJITO. 28 años, exactamente. Pero me acuerdo de 1982 como si fuera ayer. La gente recuerda el año 82 como el del Mundial de España.

HQEAL. Y eso que, a los integrantes de aquella Selección habría que mentarles el título de un disco de los Hombres G.
NARANJITO. Sí. ‘La Cagaste, Burt Lancaster’. Fue una pena. El país se volcó con la Selección, era nuestro Mundial. Pero las cosas no salieron bien. Bueno, dejémonos de eufemismos. Lo hicimos de puta pena, para qué engañarnos. Y mira que había buenos jugadores. Arconada, López Ufarte, Camacho, Juanito, que en paz descanse, Maceda, Santillana, Quini, Zamora, Gordillo… Se dejaron los huevos, pero no salió.

HQEAL. Menudos futbolistas. Estaban hechos de otra pasta. Aquello era otro fútbol.
NARANJITO. Aquello no era otro fútbol. Aquello era fútbol. Más puro. Con los calzones más cortos, enseñando pierna. Echando cojones, sin jugadores metrosexuales en los cromos de Este y Panini, qué va, qué va. Tíos feos. Mirabas los cromos y parecía que tenían todos de cuarenta años para arriba. Algunos parecen más jóvenes ahora que cuando estaban en activo. Pecho lobos. Stielike, ‘Tarzán’ Migueli, ‘Sandokán’ Juan José. Tíos con bigotes, con cara de mala leche, de los que si pasaba el balón no pasaba el jugador, hostia dar tío desmontar, que jugaban con el brazo en cabestrillo, con grapas, puntos, sangrando. Y que repartían hostias como panes. Y aquello hacía que los jugadores de nivel estuvieran más bregados y fueran también más duros. Y más particulares. Un tío como Mágico González, de lo mejor que he visto sobre un terreno de juego, no podría sobrevivir en un fútbol como el actual. Era un bohemio. La prensa se lo comería y no le dejaría en paz.

HQEAL. Creo que estás describiendo el fútbol de La Furia. Pero, supuestamente, no nos comimos un colín con aquel estilo de fútbol.
NARANJITO. ¡Bah! ¡Ya estamos llorando con los putos cuartos! El fútbol es un deporte en el que se puede ganar, empatar o perder. Mientras no nos entre en la puta mollera que la derrota es una posibilidad, estaremos siempre presionados y convertiremos el entretenimiento y el deporte en un asunto de vida o muerte que lo único que nos provoca es mala sangre. La mala sangre, sobre el césped. Pero la gente que se entretenga y luego se olvide. En el fútbol hay que dejarse los cojones en el campo por ganar. Trabajar y esforzarse. Si luego se pierde, ¡pues qué coño!, se le da la mano al contrario y otra vez será.
HQEAL. Pues eso. Otra vez será. ¿Cuántas veces han tenido que decir eso los nuestros?
NARANJITO. Pero vamos a ver. ¿Ya estamos con lo de que nunca habíamos ganado nada? Joder, ¡que parece que hasta la Eurocopa de 2008 no habíamos tocado pelo!
HQEAL. Es que eso parece.
NARANJITO. Eso no son más que tonterías de la prensa canallesca. Ganamos la medalla de plata en las Olimpiadas de Amberes, cuando no había todavía Mundiales, ganamos la Eurocopa de 1964, fuimos subcampeones en 1984, campeones olímpicos en 1992, plata de nuevo en Sydney 2000, campeones del Mundo Sub 20 en 1999… Hemos ganado un porrón de campeonatos en categorías inferiores. Y por supuesto, la Eurocopa de 2008.
HQEAL. Pues sí. Pero parece que la gente se queda sólo con lo último o con lo malo.
NARANJITO. Pues eso es lo que me jode. ¡Claro que ha habido momentos malos! Claro que hemos tenido mala potra en numerosas ocasiones. Pero, ¡qué le vamos a hacer! Las cosas son así. Si al puto niño aquel que sacó la bola que nos dejó fuera del Mundial de 1954 le hubiera comido la mano inocente un marrano, a lo mejor hubiéramos acudido a aquella cita y nos hubiéramos traído la Jules Rimet bajo el brazo. Pero es hacer conjeturas inútiles. Si Cardeñosa hubiera marcado aquel gol, si Eloy no hubiera fallado aquel penalti en 1986, con el equipazo que teníamos en el Mundial de México, si nos hubiéramos clasificado para la Eurocopa de 1992, si Salinas no hubiera fallado aquel gol cantado contra Italia, si no hubiéramos fallado los putos penaltis contra Inglaterra en el 96, si Raúl hubiera metido aquel otro puto penalti en el 2000 contra Francia, si el puto Al Ghandour no hubiera pitado como el culo contra Corea del Sur… Pero coño, es que si hubiéramos ganado todo aquello, entonces España no sería España. Sería Brasil, Alemania, Italia o Argentina.

HQEAL. Hablemos del Mundial de Sudáfrica. ¿A qué rival temes más, a Brasil o a Argentina?
NARANJITO. No temo a ningún rival. Yo sólo temo a los exprimidores y a las licuadoras. En el fútbol no debemos tener miedo a nadie. Es fútbol, joder, es un deporte.

HQEAL. Le veo positivo, Naranjito. ¿Somos los favoritos?
NARANJITO. Es lo que me preocupa. Que veo a la gente muy gallita, dando por sentado que vamos a ganar el Mundial.
HQEAL. La Roja está de moda.
NARANJITO. Sí. Estoy hasta la punta de la monda de ver el careto de los jugadores de la Selección en los anuncios de la tele. Se están pasando un poco.

HQEAL. ¿Qué opinas de Sara Carbonero?
NARANJITO. ¿Puedo decir lo que pienso? ¿Van a leer esto los niños? Pues me la…
HQEAL. ¡Basta! No me refería a eso. La pregunta iba encaminada a saber si crees que puede desestabilizar al combinado de Del Bosque. Es que la polémica está en la calle.
NARANJITO. A ver. Sara Carbonero puede desestabilizar hasta a los muertos. Tu imagínate lo concentrado que puede estar Casillas en la portería teniendo que vigilar, por el rabillo del ojo, a tu chica, que está más buena que el pan, y que está en la banda, pegada a unos banquillos y unas gradas que la van a vigilar con lupa. A ver cómo va vestida la muchacha.

HQEAL. Otra polémica es la del balón, que algunos dicen que no se controla bien. ¿Qué piensas de Jabulani?
NARANJITO. Que es una mariconada de esférico. Si por mí fuera, todavía se jugarían los mundiales con el Adidas Tango. El modelo Telstar era bueno, pero el Tango de 1978 y el de 1982 fueron los mejores. El Azteca de 1986, el Etrusco de 1990 y el Questra de 1994 tampoco estaban mal. Ahora, a partir del Tricolore de 1998 han primado las pijaditas. No me acuerdo ni de cómo se llamaba la cosa rara aquella de los japoneses y coreanos del 2002, aquel que parecía que echaba fuego. Una flipada de mucho cuidado.

HQEAL. Vamos, que como lo del Mundial 82, no hay nada que se le parezca.
NARANJITO. Vamos, ni por asomo, tío. Al Mundial de Sudáfrica le falta el aura y el ambiente que se respiraba en 1982.
HQEAL. ¡Qué recuerdos! Te quejas de que vemos mucho a los jugadores de la Selección en los anuncios pero, anda, que a ti en el 82 te vimos la jeta por todos los lados. Serie de dibujos animados en Radio Televisión Española, Naranjito en los sellos, pegatinas, camisetas, llaveros, ceniceros…
NARANJITO. Joder, es que soy una mascota guapa de cojones. ¿Tú te acuerdas de la cosa horrorosa aquella que hicieron para Italia 90?
HQEAL. ¡Dios, qué mierda de mascota! Aquel bicho hecho con cuatro palos y una cabeza de balón. ¡Casi vomito! ¡Qué cosa más chunga! Parecía un muñeco del ahorcado.
NARANJITO. Sin embargo, a mi la gente me sigue recordando con afecto. Con el tiempo, he notado el cariño de la gente, a excepción del hijo de puta de Zruspa, que todavía me la tiene jurada. En serio, no quiero ser pesado, pero aquel verano de 1982 fue cojonudo. Todavía guardo con cariño las monedas con los logos del Mundial de España. Y mucha gente colecciona un montón de objetos de aquel Mundial.
HQEAL. Bufff. Lo que daría yo por conservar las chapas y tapones de Coca Cola con las fotos de los jugadores en el interior.
NARANJITO. Sí, los chicos jugaban al fútbol con las chapas, pintando con tiza los terrenos de juego en la calle y usando cajas de puritos Farias como porterías. Otros, se lo curraban más y hacían las porterías con palos y redes de bolsas de naranjas. O hacían campos usando plastilina, como uno que yo me sé, en la cocina de su casa, para disgusto de la madre. Pero vamos, que los críos entonces se lo curraban. Ahora, la chavalería juega en la consola. No es lo mismo.

HQEAL. Bueno, vamos terminando. ¿Dónde vas a ver el Mundial?
NARANJITO. En casa, con mi novia Clementina y mis amigos Citronio e Imarchi.
HQEAL. Si te parece, volvemos a hablar contigo dentro de un mes, una vez finalizado el campeonato, y hablamos de tus impresiones sobre la cita mundialista.
NARANJITO. Hecho. Aquí te espero y hablamos, que me has caído bien.
HQEAL. ¿Un pronóstico?
NARANJITO. El corazón me dice que gana España. La cabeza, que Argentina triunfa y que tendremos que aguantar a Maradona en pelota picada.

Ojalá que todos disfrutemos del Mundial que empieza mañana viernes. Y que lo deleite también nuestro admirado Naranjito, con el que volveremos a hablar de aquí a un mes. ¿Acertará en su pronóstico?

jueves, 3 de junio de 2010

¡WILLY FOG VIVE!


El aventurero ha pasado una semana desaparecido en la jungla tras saltar de la aeronave con la que pretendía dar la vuelta al mundo

Enviado espacial, extasiado y feliz como unas castañuelas.
Y al séptimo día se produjo el milagro. Willy Fog sigue entre nosotros, vivito y coleando. El mundo celebra la reaparición del intrépido aventurero una semana después de que se le diera por muerto tras el accidente que sufrió el cohete con el que estaba realizando su reto de dar la vuelta en 80 minutos. El aparato se estrelló a la hora de tomar tierra y se volatilizó en millones de fragmentos, por lo que todos pensábamos que Fog la había palmado. Pero no. Ahora sabemos que, como en la mítica película ‘Viven’, nuestro adorado personaje sobrevivió al viaje y a siete jornadas de penurias en la jungla asiática.

Los primeros indicios de que Willy Fog podía encontrarse todavía en el mundo de los vivos se registraron cuarenta y cinco minutos después de la tragedia. El forense Gil Grissom analizó los pequeños fragmentos de hueso que se localizaron en el lugar del impacto y comprobó que en realidad no se trataban de restos de Willy Fog. “Eran huesos de pollo. Concretamente, de las raciones de Mac Pollo que había llevado nuestro amigo para comer durante el trayecto”, explica el afamado perito de CSI Las Vegas.

Vale. No había trozos de Willy Fog en el lugar del cachiporrazo. ¿Qué pasó entonces? El propio protagonista de esta historia con final feliz ha relatado los pormenores de sus peripecias en una multitudinaria rueda de prensa que ha sido cubierta en exclusiva por Hay que estar al Loro… y otros ochenta medios de comunicación de diversa índole y procedencia.

“Nada más despegar ya supe que la cosa terminaría con una buena hostia. El Doctor Brown me había avisado de que el cohete no estaba del todo a punto. Pero mira, soy un aventurero, me gusta el riesgo y me la jugué. Pero vamos, cuando empecé a tocar botones y vi que la mitad de las cosas no funcionaban, comprendí que la situación no marchaba bien. El MP3 no funcionaba y no me sentía cómodo sin escuchar los viejos éxitos de Bertín Osborne. Luego comenzaron a caerse tuercas, tornillos… la de Dios. Para colmo, hacía un calor de tres pares de cojones. El sistema de oxígeno empezó a fallar y sentí que me ahogaba, así que tomé la decisión de saltar en paracaídas”, relata Willy Fog.

¿Dónde coño estoy?
Habían transcurrido aproximadamente 25 minutos desde el despegue cuando Fog activó el sistema de eyección y saltó del cohete, que siguió su camino con el piloto automático, para caer en paracaídas en algún lugar de Asia. “Allá, en el otro culo del mundo, estaba amaneciendo y yo caía desde el cielo anaranjado sigilosamente con el paracaídas, que empezó a rasgarse a unos cien metros del suelo. Se rompió. Caí a plomo sobre una vegetación muy espesa y me quedé enredado entre los árboles de una jungla inmensa y tenebrosa”, cuenta un Fog que afrontó la situación como lo haría cualquier aventurero profesional. “Soy un experto en supervivencia. Me entrenaron como a Rambo, para vivir de lo que da la tierra y comer cosas que harían vomitar a una cabra”, apostilla sin inmutarse.

Tras cortar las cuerdas del paracaídas con su cuchillo Ginsu, de los que venden en la Teletienda, Willy Fog puso sus patas en el suelo. Sus patas y su culo, que se pegó una buena torta. Pero vamos, que consiguió ponerse en pie. “Cogí los binoculares que llevaba en mi mochila de emergencia y oteé el horizonte para ver qué había. Observé una lagartija que se acercaba hacia mí. Intenté espantarla con unos movimientos de pierna, pero no se iba. Enseguida me di cuenta de que tenía los prismáticos al revés y que lo que tenía delante, en realidad, era un puto cocodrilo que se quería merendar mi pata. Lo cacé y me lo comí a la plancha”, puntualiza el ‘fiera’.

Nuestro afortunado león quiso dejar claro ante los medios que “sobrevivir en la selva es muy jodido”. Después de comerse al reptil y, mientras trataba de orientarse, un grupo de orangutanes en época de celo quisieron atrapar a Willy Fog para convertirlo en Willy Fuck. Mucho tuvo que correr para zafarse de los enormes y excitados macacos. “Eché patas a través del follaje mientras los gorilas me perseguían con no muy buenas intenciones. Tres días me costó darles esquinazo. ¡Qué hijos de puta! ¡No paraban de seguirme!”, exclama con rabia Fog, que no quiso entrar en detalles sobre cómo consiguió que los simios le dejaran en paz.

Abuelos algo despistados
La huida a través de la inhóspita jungla concluyó al cuarto día, cuando Willy Fog llegó a una playa y descubrió que se encontraba en lo que en un principio pensó que se trataba de una isla inhabitada. Inhabitada por humanos, porque bichos y orangutanes había unos cuantos. Pero no, no estaba solo en la isla. Ni mucho menos. Qué va, qué va. “Resulta que, de repente, aparecen de entre unos arbustos unos vejetes de rasgos orientales con espadas. Venían a mí corriendo y gruñendo”, rememora Fog. “¡Banzai, Banzai!”, gritaban los abuelos, que rodearon a Willy Fog con el claro propósito de ensartarlo con sus filos oxidados por el paso del tiempo. “Tú morir, puto yanqui, tú morir”, decía uno de ellos con un macarrónico inglés de dos cursos de ‘Muzzy’. A Fog le costó hacerles comprender que no era norteamericano, sino británico. Como respuesta, recibió un “tú morir, puto inglés, tú morir”.

Resultó que el grupo de vejestorios era un puñado de veteranos soldados japoneses que llevaban en el islote desde 1944 y a los que nadie había avisado de que la II Guerra Mundial concluyó hace 65 años. Willy Fog les contó que el país del Sol Naciente se rindió en 1945. “Me cago la puta. ¡Para qué les diría nada! Se pusieron a llorar… ¡y los pobrecillos querían hacerse el harakiri! ¡Lo que me costó convencerles de que no lo hicieran!, explica Fog.

Al sexto día, Willy Fog y sus nuevos compañeros orientales vislumbraron en el horizonte una embarcación. A través de señales de humo consiguieron contactar con su patrón, que amablemente accedió a recogerles y les prestó su radio para comunicarse con el mundo exterior. Nuestro protagonista, al que ya le habían enterrado con funerales de cuerpo no presente, por supuesto, y honores de Jefe de Estado, pudo hacer saber al resto del universo que seguía vivo. Pero no fue fácil. Su primera conversación fue digna de un diálogo de besugos.

- ¿Alguien me escucha? SOS, SOS, Mayday, Mayday. ¿Hay alguien a la escucha?
- Sí, le oímos. Aquí los Servicios de Rescate Marítimo. ¿Quién es usted?
- Soy Willy Fog apostador, que se juega con honor, la vuelta al mundo. Aventurero, gran señor, jugador y casi siempre ganador.
- ¿Pero qué dices? ¡Si Willy Fog está muerto!
- Que no, que no. Que estoy vivo. Que soy yo.
- Oiga, deje de ocupar la línea suplantando la identidad de un muerto. Un respeto para la familia, ¿eh? Cojones ya… pues vaya bromitas que se traen algunos.
- Que no, que no, que no es ninguna broma. ¡Que soy Willy Fog! ¡Que estoy vivo, joder!
- Pero vamos a ver. ¿Vas a saber tú más que los periodistas? ¡Que Willy Fog está muerto, que lo hemos leído en Hay que estar al Loro!
- ¡Pero qué loro ni qué hostias! ¡Que Willy Fog soy yo, y estoy vivo, cojones, que salté del cohete mientras daba la vuelta al mundo en ochenta minutos, y he caído en una puta isla que no sé ni dónde coño está. Sé que en el Pacífico, pero poco más.
- ¡Hostia! ¿De verdad que estás vivo? ¿Y estás en una isla del Pacífico?
- Sí, sí. Estoy aquí con unos abuelos japoneses muy majos. Me han querido matar y luego se han querido suicidar. Pero vamos, que ya se ha arreglado todo y estamos todos bien. Manden un helicóptero a recogernos, por favor.

Y así fue como los Servicios de Rescate Marítimo pudieron sacar Willy Fog y a sus acompañantes del islote. Nuestro intrépido protagonista regresó a casa, para satisfacción de Romy, Tico, Rigodón y todos sus compañeros, amigos, familiares y conocidos. Ahora, la duda que nos asalta es la siguiente. ¿Validarán los del Guinness la hazaña de Willy Fog? El cohete completó la vuelta al mundo en ochenta minutos antes de estrellarse. Pero claro, Willy Fog no iba dentro. Lo cual, por otra parte, ha sido una suerte, porque en caso contrario, Willy Fog estaría muerto. Pero no lo está. Willy Fog… ¡vive!