miércoles, 31 de agosto de 2011

AL RICO HELADO DE FRESA, PARA EL NIÑO Y LA NIÑA

Polos, flases y cucuruchos para combatir el calor estival

Macario el Becario.
Con el sol tostando nuestras cabezas y abrasando nuestras pieles hasta provocar graves quemaduras en la playa, es buen momento para refrescar la memoria de nuestros queridos lectores, si es que el calor nos lo permite, con los sabios consejos a seguir para no morir achicharrado. Agua, agua y agua. Es lo más sano. Y si no, ponerse hasta las cejas de polos y helados. Están buenos y ayudan a mitigar el calor. Este delicioso postre realizado con diversos ingredientes como la leche, frutas, huevos, azúcar (mucho azúcar) chocolate o nata, además de estabilizantes, edulcorantes, etc., es sin duda uno de esos elementos que nos recuerdan que aún estamos en periodo estival.

Esperamos que a lo largo de las pasadas semanas hayan engullido muchos helados, especialmente los más pequeños. Además de ser un alimento muy rico nos ayuda a inhabilitar los rigores del calor. Por algo estos productos han sido los preferidos de los mocosos a lo largo de muchos años. Basta echar una mirada nostálgica a los veranos de nuestra infancia para volver a recordar nombres míticos como los Colajet, el Twister, el Popeye, Calippo, Frigo Pie, Frigo Dedo, Negrito, el Pirulo (De ahí, suponemos, que proviene la frase de ‘chúpame el Pirulo’), etcétera, productos de heladería todos ellos que ponían a nuestra disposición empresas tan clásicas como Frigo, Camy, Avidesa o Miko.

Algunas de aquellas míticas marcas han pasado a mejor vida y otras siguen entre nosotros. Pero los logos de aquellas no se nos van de la cabeza. Te podías tirar media tarde mirando aquellos grandes cartones en los que aparecían las fotos de todos los helados disponibles con sus respectivos precios. Se colocaban a la puerta de la tienda de chucherías o en el interior junto al arcón frigorífico en el que se guardaban. Luego también estaban los puestos de helados que sólo abrían durante los meses veraniegos. Es decir, cuando la demanda lo requería realmente.

No es raro encontrarse en páginas de subastas como eBay o de anuncios tanto a vendedores como compradores de viejas reliquias relacionadas con el mundo de los helados como pegatinas y logotipos de estas marcas.

Sin embargo, echando la vista atrás, nos viene a la cabeza la opción más barata para saciar nuestra sed en verano. Y esa siempre fue la del flash. Probablemente su nombre proviene de la marca Burman Flash, aunque en los años 80 la marca más conocida era la de Pinguinfla. Los tamaños variaban según el precio. Había de cinco pesetas, diez y de quince. ¿Sabores? Naranja, fresa, limón, cola y lima limón. Lo habitual era chupar un trozo hasta que solo quedaba el hielo. Los más valientes se comían el hielo y el resto de los mortales tiraban el hielo insípido estampándolo contra el suelo. También se vendían sin congelar, en cuyo caso había que beber la rica disolución líquida que, en un congelador, se transformaba en flash.

Una variante del flash era la tarrina. El producto era prácticamente el mismo, pero lo que variaba era el envase. Un recipiente con forma de media naranja relleno con un hielo sólido con sabor que los críos zapaban y chupaban para refrescarse. Muy ricos. Como con el flash, también podías arrojar el hielo chupado cuando ya no había más jugo que extraer.

Pero, sin duda alguna, los reyes del verano eran los helados. No era la opción más económica, pero algunas veces uno podía permitirse un capricho. Nos referimos, claro está, a los auténticos helados de heladería, los de cucurucho y bola de helado. Los que se iban derritiendo con el calor y con los que corrías el peligro de pringarte la ropa. Lametazo a lametazo, suponen un placer para el paladar y para los dientes sensibles. Sobre todo para estos últimos. Y es que, amigos, incluso con los helados hay que tener precaución. Hay que estar al Loro.

sábado, 27 de agosto de 2011

EL CONDE DRACO PULVERIZA EL RÉCORD MUNDIAL DE PUNTUACIÓN EN EL COMECOCOS

Con más de tres millones y medio de puntos, destroza el anterior registro en el célebre videojuego de 1980

Clark Kent.
El simpático Conde Draco ostenta el nuevo récord mundial en el 'Comecocos' tras batir el registro de 3.333.360 puntos en una extenuante partida que ha durado casi ocho horas. Según ha confirmado el propio Libro Récord Guiness, el personaje de Barrio Sésamo ha establecido la nueva marca en 3.500.053 puntos. ¡Enhorabuena!

El logro, sin duda épico, ha contado además con la dificultad añadida de que el Conde Draco, a la par que daba esquinazo a los fantasmas, iba contando a viva voz y a una velocidad de vértigo el número exacto de puntos que iba cosechando. “Ha sido increíble. Hay que felicitarle”, ha declarado Billy Mitchell, leyenda de los videojuegos que ostentaba el honor de ser el primer jugador en firmar una 'partida perfecta' en el Pac-Man completando los 255 niveles que componen el arcade. El Conde Draco logró rebasar el récord de puntos tras superar el legendario nivel 256, lo nunca vista hasta ahora, ya que en el conocido como “Split-Screen Level” la parte derecha de la pantalla aparece distorsionada. Aún así, Draco fue capaz de comerse todos los puntos brillantes del laberinto sin ser atrapado por los bichos malos.

Superado el nivel 256, el juego se reinició desde el primer nivel y el Conde Draco, para sorpresa general de los privilegiados que pudieron contemplar in situ tamaña hazaña, siguió comiendo cocos y engullendo fantasmas, cerezas, naranjas y todas las frutas que le iban saliendo al paso a velocidad de vértigo e, insistimos, sin dejar de cantar los dígitos de la abismal puntuación que iba alcanzando.

Entre vítores y frases de aliento, el Conde Draco siguió jugando hasta que se cansó. Así de sencillo. Superados los tres millones y medio de puntos y con la máquina echando humo, el campechano personaje soltó el joystick, levantó su capa con los dos brazos y cantó el “tres millones quinientos mil cincuenta y tres” antes de soltar una estruendosa carcajada que, al unísono, fue acompañada de una abrumadora ovación. Un colofón perfecto y una manera de decir, “ahí queda eso. Superadlo”. Desde Hay que estar al Loro sólo podemos decir una cosa: ¡Bravo!

viernes, 26 de agosto de 2011

COCO, ESTRELLA DE BARRIO SÉSAMO

“En la actualidad es difícil distinguir la derecha de la izquierda en un clima de crisis global”

Una entrevista de El Boss.
Maestro de generaciones a través de la televisión. Su pelo azul y su particular tono de voz son mundialmente conocidos por todos aquellos que aprendieron, gracias a él, las diferencias entre arriba y abajo o cerca y lejos. Sin embargo, y como él mismo reconoce en esta entrevista exclusiva para Hay que estar al Loro, hay un enigma que no ha quedado resuelto del todo y del que hemos hablado sin tapujos. Derecha e izquierda. ¿Cuáles son las diferencias? Coco tratará de aportar algo de luz en las oscuras cloacas del submundo de la política. Tomen un buen vaso de cafeína pura e intenten no dormirse. Hoy, en Hay que estar al Loro… ¡hablamos de política! ¡Y con Coco! Esto no tiene desperdicio queridos lectores.

Hay que estar al Loro. Hola Coco. ¿Cómo te encuentras?
COCO. Bien, bien.
HQEAL. Te teníamos un poco perdido desde los tiempos de Barrio Sésamo. ¿A qué dedicas tu tiempo libre?
C. Doy conferencias con Eduardo Punset sobre los entresijos que se derivan del binomio formado por el cerebro y la filosofía y la respuesta cognitiva que supone para el individuo afrontar sus dudas existenciales basándose en las respuestas que encuentra en disciplinas tan relacionadas con la metafísica y la ética psicológica como la antropología, la ciencia y la antropometría.
HQEAL. Ejem… sí… ha quedado claro. Pasemos a la siguiente pregunta. ¿Cuál es la diferencia entre arriba y abajo?
C. Me encanta que me haga esa pregunta. La respuesta puede variar teniendo en cuenta la óptica visual o conceptual que utilicemos. Resumiendo en exiguos vocablos, podemos concretar que ‘arriba’ es la posición dominante en la que todo aquel concepto o individuo que lo desee puede vislumbrar desde una altura considerable un plano menor o un argumento en inferioridad de razonamiento o sin capacidad de sobreponerse por su propio peso. ‘Abajo’, por el contrario, sería esa perspectiva de enfoque que se sabe sin posibilidad de imposición sobre parámetros de mayor enjundia o que no tiene capacidad de altura para igualar a un semejante.
HQEAL. Si te dirigieras a los niños que veían Barrio Sésamo, ¿cómo les explicarías ahora la diferencia entre cerca y lejos?
C. Cerca es el corto recorrido de espacio y tiempo que nos separa del abismo de consecuencias impredecibles que supone una crisis económica como la que asola el mundo con virulencia y aplomo. Lejos, sería la distancia en la que nos encontramos de la solución a los males generados por la incertidumbre generada.
HQEAL. ¿Realmente nuestra clase política es incapaz de enderezar el rumbo?
C. No es fácil porque, desgraciadamente, la casta política no ha estado a la altura de las circunstancias. Es difícil hacer distinciones tangibles entre unos y otros. En la actualidad es difícil distinguir la derecha de la izquierda en un clima de constante crisis global. Hoy, no sería capaz de explicar a los niños las diferencias entre izquierda y derecha.
HQEAL. ¿Quieres decir que no hay diferencias entre la izquierda y la derecha?
C. Las diferencias existen y sobre todo son patentes si nos remontamos a los clásicos y sus teorías. Existe una izquierda y una derecha basándonos en las diferencias que hay a la hora de adoptar una visión del mundo y de su estructuración sociopolítica. Sin embargo, y a pesar de lo que creen muchos filósofos, políticos y pensadores, el paso del tiempo y la evolución del mundo y sus ideas ha reducido los contrastes hasta generar una derecha y una izquierda teórica y una derecha y una izquierda real. Aunque en la teoría tratamos conceptos muy opuestos, la realidad nos muestra que es difícil distinguir la derecha de la izquierda, especialmente si nos hallamos en un clima de crisis global como el que nos asola en estos momentos.
HQEAL. ¿Quiere eso decir que da igual votar a unos que a otros?
C. Ese es un análisis banal y vacío de contenido, pero quizás es la manera de hacer comprender a la sociedad la evolución de la política.
HQEAL. Vaya, usted perdone, Señor Coco. Ilústrenos, por favor.
C. La sociedad ha evolucionado. La evolución y el progreso, a lo largo de los siglos, siempre ha sido para mejorar, pero en la actualidad la sociedad se ha estancado porque no hay espíritu crítico y ha sido anulada. ¿Es lo mismo votar a la izquierda que a la derecha? En la teoría, no. Son visiones antagónicas. Pero en la práctica, tampoco hay tanta diferencia. Todo depende de la ideología del individuo. Ya no se vota por las propuestas y los programas, se vota por afinidad ideológica. Aún así, no sería lo mismo tomar partido por la derecha o la izquierda durante la Revolución Francesa del Siglo XVIII o a estas alturas del presente Siglo XXI.


HQEAL. Percibo cierto descontento sobre su confianza en la sociedad.
C. La sociedad ha perdido su confianza en el saber. Cada vez piensa menos y desea el goce inmediato, al coste que sea. Esa es una de las razones que nos han llevado al presente escenario de pesimismo, un teatro sombrío y tétrico en el que se ha acabado la bonanza y en el que va a ser necesario renunciar a muchos privilegios que creíamos que caían del cielo sin contraprestación alguna. El hombre no sabe a quién recurrir, y pretende esconder la cabeza en el suelo cual avestruz irracional, creyendo que puede evadirse de una realidad que, sin embargo, no va a desaparecer sin afrontarla con decisión y gallardía.
HQEAL. ¿En qué se refugia la sociedad?
C. En la televisión. Pero el televisor no les dará la respuesta. La televisión es precisamente uno de los orígenes del problema que nos acucia. Nos ha convertido en estúpidos más preocupados por las andanzas de personajes vacíos que por intentar aumentar nuestro conocimiento con la intención de obrar y actuar para mitigar las heridas que supuran y amenazan con destruir nuestra capacidad de seguir progresando como civilización. Nos hacemos daño a nosotros mismos.
HQEAL. ¿Y quiénes son los más perjudicados?
C. ¡Los niños, por supuesto! ¡Los niños! Ellos son el futuro y estamos condenando nuestro futuro. Hace un cuarto de siglo, los impúberes regresaban de la escuela y veían ‘Barrio Sésamo’, un programa con el que se divertían y en el que tratábamos de entretenerles y enseñarles. Por poco que fuera, hacíamos que sus ratos de ocio fueran amenos e instructivos. Hoy, regresan del colegio, en el mejor de los casos, para encontrarse una oferta televisiva basta en cantidad y calidad. La televisión generalista ha renunciado a la programación infantil y en su lugar ofrece bochornosos espectáculos en los que se erigen como tótems sociales personas sin arte ni oficio que están envenenando nuestros cerebros. Es una vergüenza de dimensiones colosales, y nadie hace nada por remediarlo.
HQEAL. ¿Propones destruir a martillazos los televisores?
C. Eso sería como matar al mensajero. La televisión es un electrodoméstico. Nada más y nada menos. La televisión puede ser útil, eso es lo paradójico. Ya se ha demostrado que la televisión puede ser una fuente de conocimiento y entretenimiento riquísima. El problema es de los que dirigen el tinglado. De los mandamases y de los programadores que quieren y permiten que nuestros iconos sociales sean ex concursantes de realitiys deleznables y ponzoñosos, gente indeseable, meretrices que han saltado al estrellato por airear sus secretos de alcoba, pseudoperiodistas de color rosa y personajes paupérrimos que se degradan y dilapidan su imagen a cambio de una retribución lograda sin honor. Yo les maldigo.


HQEAL. ¿Los medios de comunicación informan adecuadamente?
C. Los medios de comunicación desinforman, calumnian y confunden.
HQEAL. ¿Hay algún medio de comunicación cuyo tratamiento de la política sea correcto?
C. Sí, uno. Hay que estar al Loro.
HQEAL. Pero… esta es la primera vez que hablamos de política en Hay que estar al Loro.
C. Precisamente por eso. Como no habláis de política, vuestro tratamiento es el más acertado y objetivo. No manipuláis. En cualquier caso, quisiera puntualizar algo. La política lo impregna todo y, en cierto modo, todo es político. Cuando publicáis algo en vuestro medio, también estáis haciendo política y, aunque sea una propuesta involuntaria, estáis tomando partido por un prisma con el que observar y percibir la globalidad que nos rodea. Es algo de lo que hablaba mucho con Epi y Blas durante los descansos y las pausas en el rodaje de ‘Barrio Sésamo’.
HQEAL. Debía de ser divertidísimo. Otra pregunta. ¿Cuál es el futuro?
C. Eso es difícil de contestar, pero se puede intuir que hay que trabajar mucho y con perseverancia para cambiar las cosas. De lo contrario, veremos cómo se tambalean los pilares sobre los que se cimientan los ejes vertebradotes de nuestra civilización.
HQEAL. Muchísimas gracias por dedicarnos una porción de tu valioso tiempo, Coco.
C. A mandar.