jueves, 25 de febrero de 2010

LOS GOLFOS APANDADORES APALEADOS POR UNA VIEJECITA A LA QUE PRETENDÍAN ROBAR


La venerable ancianita resultó ser ‘La Superabuela’

Local.
Los temidos Golfos Apandadores recibieron ayer una espectacular paliza por parte de una abuela a la que intentaron robar con el tradicional método del tirón. Para desgracia de los delincuentes la viejecita era ‘La Superabuela’, y el asalto acabó de un modo inesperado. Con los malhechores en el hospital molidos a palos y con los morros reventados.

Los hechos tuvieron lugar en el Barrio de San Genaro a plena luz del día. Según explican varios testigos, la anciana discurría por la calle después de hacer la compra en una licorería surcoreana. Cargaba pesadamente con una bolsa llena de botellas y productos de limpieza en su mano derecha y en su hombro izquierdo portaba un bolso con su monedero. Los Golfos Apandadores la sorprendieron de forma cobarde por detrás. Dos echaron a correr mientras el tercero tiraba del bolso para escapar con el botín. Sin embargo, la señora reaccionó de forma fulgurante zancadilleando al caco con la bolsa de la compra. El ladrón calló al suelo armando un gran escándalo entre botellas de pacharán, botes de lejía, cervezas, licor y aguarrás.

Los relatos que nos han hecho llegar a la redacción apuntan a que los dos compinches que habían iniciado la huida regresaron sobre sus pasos para ayudar a su compañero y vengar la afrenta. “Esos malvados iban a pegar a la pobre señora. Pero de repente, a la vieja le entró un tembleque. Parecía que tenía el baile de Sambito o que se había jamado las espinacas de Popeye. Empezó a convulsionarse, como El Último Guerrero. Y entonces, nos dimos cuenta. ¡Leches, era ‘La Superabuela’!”, cuenta un pavo que presenció la escena.

A continuación pasó lo que tenía que pasar, como solemos decir. ‘La Superabuela’ agarró a un Golfo por el cuello y le empezó a atizar en la cara usando su anillo de boda, con diamante incrustado, como si fuera un puño americano. Otro de los malhechores intentó estrangular a nuestra heroína para que soltara a su colega. Pero no lo consiguió. La vieja echó atrás su brazo derecho mientras que con el izquierdo seguía sujetando al otro Apandador. Con una impresionante llave de kárate le hizo volar por los aires. A continuación, empujó al otro malvado y, cuando los dos estaban tirados en el suelo, empezó a patearles con rabia.

El tercer miembro de la banda, contemplando la que les estaba cayendo a sus compinches, dio media vuelta y emprendió las de Villadiego. Pero no pudo ir muy lejos. ‘La Superabuela’ se sacó de la boca su dentadura postiza y la usó como arma arrojadiza tirándosela al villano a modo de boomerang. Le acertó en el cogote y lo tiró al asfalto deslomándolo contra los adoquines. Inmediatamente después se acercó a él y, sin dejar que se levantara, le asestó una espectacular patada en sus partes nobles con la que casi le saca el contenido de su bolsa escrotal por la boca. ¡Cómo duele sólo de pensarlo!

Los cazadores cazados
La policía hizo acto de presencia en el lugar con mucho retraso. La cobertura de los móviles en la zona deja mucho que desear y cuando asomó la primera patrulla ya habían pasado cuarenta minutos en los que ‘La Superabuela’ se despachó bien a gusto con los tres energúmenos que pretendieron desvalijarla. Probó con ellos toda suerte de mamporros, llaves, pisotones y golpes dignos de un combate de ‘Pressing Catch’. Los sargentos Roger Murtaugh y Martin Riggs las pasaron canutas para conseguir que la viejecita se calmara un poco y dejara de pegar a Los Golfos Apandadores, que lloriqueaban y suplicaban piedad. Varios vecinos del barrio aplaudieron a la justiciera y pidieron a los policías que la dejaran dar unos cuantos palos más a los linchados sinvergüenzas. Igualito, igualito que en ‘Death Wish III’.

‘La Superabuela’ fue muy popular en su día gracias a la famosa serie de televisión inglesa de mediados de los años ochenta que se emitió por TVE. Su personaje principal, Granny Smith, protagonizaba unas desternillantes aventuras de las que salía airosa gracias a los superpoderes que desarrolló tras recibir el impacto de un rayo. Desde luego, mala víctima escogieron Los Golfos Apandadores. Les pinta de co…

domingo, 14 de febrero de 2010

¡FELIZ DÍA DE SAN VALENTÍN!


La Rana Gustavo y la Cerdita Peggy se dieron por fin el ‘sí quiero’

Sociedad.
Y llegó el feliz día. Después de una larga relación que se remonta a ni se sabe cuándo, Gustavo y Peggy pasaron por el altar para sellar su amor. Y no pudieron escoger una fecha mejor. La radiante pareja celebrará sus aniversarios el 14 de febrero, día de San Valentín. ¡Qué bonito!
La ceremonia tuvo lugar en la Catedral de San Sésamo y fue oficiada por el Padre Karras ante un auditorio de más de mil quinientos invitados entre los que se encontraba la flor y nata del mundo del espectáculo y el show business. Actores, deportistas, sepultureros, asmáticos, cantantes y estrellas de toda índole fueron el foco de los flashes de la prensa rosa, amarilla y violeta.

Los Fraguel, Epi y Blas, Coco, La Gallina Caponata, el Monstruo de las Galletas, Mike Hammer, José Luís Rodríguez ‘El Puma’, Willy Fog, la Campanario… Nadie quiso perderse los nervios del novio, al que se le cayó el anillo un par de veces, la entrada de la novia al son de la marcha nupcial, con tropiezo y costalada incluida, las lágrimas de Cocodrilo Dundeee, el beso de los contrayentes… Los invitados acribillaron con arroz y cerbatanas (alguno, con más mala leche, tiró garbanzos) a la famosa pareja, que no cesó en ningún momento de dedicarse gestos de complicidad y ternura que confirmaron lo que todos ya sabíamos. Que este par de tortolitos estaba hecho el uno para el otro desde el primer día que se vieron. Cupido puede estar tranquilo. Sus flechas han acertado de pleno con nuestros protagonistas de hoy.

Una vez finalizado el acto ceremonial el nuevo matrimonio y los invitados se trasladaron a un conocido restaurante donde disfrutaron, además de la tarta nupcial y del clásico menú de boda, de un completo surtido de patatas fritas, gusanitos, galletas para el Monstruo, aceitunas rellenas de anchoa, bocadillos de bacón con queso, jamón de Jabugo pata negra, Nocilla, Doritos, Bollycaos, Donuts, palmeras, Monchitos, Apetinas, caramelos, chocolatinas, regalices y chicles. Una dieta mediterránea sana, nutritiva y equilibrada. Rico, rico, como diría Arguiñano.

Tras ponerse hasta las trancas la fiesta se trasladó a una macro discoteca donde Epi y Blas fueron los auténticos protagonistas de una juerga que se prolongó hasta el amanecer del día siguiente. Tras el vals protocolario de Gustavo y Peggy, el ritmo de la música fue subiendo los decibelios hasta que los presentes se pusieron “del revés” y todo “finos”, como dicen Cejakas y Cabeza Mandarina en el genial vídeo de Youtube.

Desde la redacción de Hay que estar al Loro nos congratulamos por el enlace y deseamos a los recién casados una larga vida de amor y felicidad. Para que luego digan que sólo informamos de cosas malas. Si en el fondo somos unos románticos. ¡Soy un romántico! ¡Feliz San Valentín!

viernes, 12 de febrero de 2010

BRUTAL PELEA DE ESPINETE Y YUPI EN LA TABERNA DE MOE


Las dos figuras televisivas de los 80 arrastran dos décadas de odios y rencores

Local.
Yupi y Espinete, dos de las estrellas infantiles más recordadas de la historia de la televisión, protagonizaron ayer una monumental bronca en la Taberna de Moe y se enzarzaron en una pelea a puñetazo limpio que concluyó en los exteriores del conocido local. El propietario de la cantina, Moe Szyslak, tuvo que separar a los contrincantes con la ayuda de una docena de viandantes que, a duras penas, logró evitar que estos populares personajes se sacaran los ojos el uno al otro de manera salvaje.

La riña comenzó a fraguarse pasadas las 20:00 horas, cuando el erizo del Barrio Sésamo entró a la taberna para tomarse unas cervezas Duff y unos cacahuetes salados. Al apoyarse en una de las esquinas de la barra percibió que en la otra punta se encontraba Yupi, que le miraba “de forma desafiante”, según relatan algunos de los clientes que contemplaron el bochornoso espectáculo que estaba a punto de comenzar. “La tensión se palpaba en el ambiente. Todos sabemos lo mal que se llevan Yupi y Espinete desde hace ya más de veinte años. Se miraban con cara de asco de forma mutua y todos los que estábamos allí dentro sabíamos que la cosa acabaría mal”, explica Barney Gumble, uno de los testigos que presenciaron lo ocurrido entre trago y trago. Y más tragos.

A continuación, los hechos se precipitaron. Tras un par de minutos de miradas poco amistosas, Yupi y Espinete iniciaron un cruce de declaraciones con frases y preguntas de un calibre similar a “¿y tú qué miras?” o “a que te reviento, payaso”. Aún no está del todo claro quién inició las hostilidades de forma física, pero todo apunta, según diversas fuentes, a que Yupi arrojó un güito de aceituna contra Espinete y le acertó en su ojo derecho. El erizo rosa, preso de la furia, corrió por la barra como un toro bravo y embistió contra el extraterrestre de las plumas cayendo los dos al suelo de forma violenta. La clientela quedó paralizada y horrorizada viendo la inusitada fuerza extrema con la que se golpeaban estos dos antiguos ídolos de niños. “Se llamaban unos disparates gordísimos mientras se machacaban las caras a tortas. Fue algo realmente impresionante. Ni siquiera se levantaron. Rodaban por el suelo como dos bestias. Espinete quería clavarle las púas a Yupi y el otro agarró una banqueta con una mano e intentaba golpear con ella al erizo”, afirma Moe, muy molesto por los destrozos ocasionados en su taberna.

Y rodando, rodando, los dos enormes bichos acabaron en la calle, donde ya lograron ponerse en pie para seguir su particular combate pugilístico urbano. Moe, armado con un bate de béisbol que guarda junto a la caja registradora para casos de emergencia, efectuó un primer intento para detener la pelea. No lo consiguió. Yupi le quitó el bate y lo partió a la mitad asestando un golpe seco en la cara de Espinete, que cayó de espaldas con el hocico colgando. Cuando Yupi intentó rematar a su rival con un segundo golpe usando el cacho de maza que le quedaba, Espinete, boca arriba, lanzó una patada descomunal contra la barriga de su enemigo. Los dos quedaron de nuevo tumbados durante unos escasos segundos en los que se retorcieron de dolor mientras se ciscaban en sus madres.

Fue en aquel momento cuando Moe inició la segunda intentona para poner fin a la sangría. Esta vez, ayudado por varios clientes y transeúntes, tuvo más éxito y separó a los dos personajes justo antes de que trataran de volverse a levantar para seguir cascándose. Habían recuperado un poco de aliento y se veían con fuerzas para ello.

No pueden verse
La rivalidad entre Yupi y Espinete se remonta a la década de los años ochenta. El erizo todavía no ha superado la sustitución, en 1988, del mítico ‘Barrio Sésamo’ por ‘Los Mundos de Yupi’. Desde entonces, los dos intérpretes de estos programas mantienen una rivalidad que cruza la raya del odio de forma sobrada. Una vez alejados de la pequeña pantalla han protagonizado un sinfín de peleas, disturbios, intentos de eliminación y amenazas de todo tipo. “Te voy a mandar al otro Barrio”, le dijo una vez Yupi a Espinete. Su confrontación les ha llevado incluso a visitar tribunales, banquillos y celdas de prisión en el marco de una guerra en la que parece imposible cualquier tipo de acercamiento que lleve al fin de las hostilidades. Es una verdadera lástima. Qué pena.

martes, 2 de febrero de 2010

UNA GRAVÍSIMA LESIÓN PONE EN PELIGRO LA CARRERA DE OLIVER ATTON


La estrella nipona de ‘Campeones’ se pierde el Mundial de Sudáfrica 2010

Deportes.
Rotura del menisco externo e interno y del ligamento cruzado posterior de la rodilla derecha. Esguince en la rodilla izquierda con luxación de frenillo y artrosis. Fractura de tibia y de peroné de la pierna derecha por tres lugares diferentes y rotura del fémur y del tobillo izquierdo con desgarro muscular grave de grado tres e infección con desgaste de cuadriceps. El escalofriante parte médico no deja lugar a la duda. El carismático jugador de fútbol japonés Oliver Atton se pierde el próximo Mundial de Fútbol de Sudáfrica y con un poco más de mala suerte podrán apostar en Internet a que no volverá a jugar un partido de fútbol en su vida a no ser que se compre el FIFA 2010 para la PlayStation.

El estropicio acaeció en un lance fortuito durante un partido amistoso que enfrentaba al New Team de la serie ‘Campeones’ y al King de la memorable ‘Supergol’ (Ganbare! Kickers). Lo que prometía ser un bonito espectáculo de fútbol terminó como el Rosario de la Aurora y pasará a los anales de la Historia del fútbol por la monumental tangana que protagonizaron los jugadores de los dos equipos y por la tremenda lesión del ‘Capitán Tsubasa’, nombre con el que se conoce en el país del Sol Naciente a Oliver Atton.

Corría el minuto 13 de la primera parte y, con el marcador electrónico registrando el inicial empate a cero, el famoso Oliver se dispuso a controlar un balón en la medular cuando recibió una estremecedora entrada con los tacos por delante del pequeño Rafael Masten. Lo de Goicoechea a Maradona en 1983 fue una caricia en comparación con la acción del número 10 del King. Las piernas de Atton se doblaron como si fueran de goma y el futbolista rodó varios metros por el suelo como un pelele hasta quedar tendido sobre el césped chillando como un descosido. “¡No siento las piernas, no siento las piernas!”, gritaba el pobre Oliver. “Parecía Santiago Urrialde haciendo de Rambo”, relata el guardameta Benji Price, compañero de fatigas del lastimado jugador.

Los galenos del New Team se dieron cuenta rápidamente de la gravedad de las múltiples lesiones. “Tiene las piernas que se las van a tener que picar los mineros”, acertó a decir el médico del equipo al tiempo que requería la presencia de los camilleros. Para poner peor las cosas, un pequeño error de cálculo de los asistentes hizo que Oliver se cayera al suelo desde la camilla abriéndose una pequeña pero aparatosa brecha en la cabeza. Sangraba como un gorrino y recibió allí mismo catorce puntos de sutura y una tirita.

Fútbol y violencia
Mientras sucedía todo esto ya se formaba una melé de jugadores del New Team que se querían comer, literalmente, a Rafael Masten. El causante de la entrada que probablemente va a retirar del fútbol al protagonista de ‘Campeones’ hizo frente a sus oponentes y se llevó un soberano puñetazo de Tom Baker. El árbitro del encuentro, Al Gandour, mostró tarjeta roja al número 8 del New Team y las cosas se pusieron aún más feas. Los 21 jugadores que había sobre el campo (Oliver bastante tenía con buscar entre la hierba algún fragmento de rodilla) comenzaron a insultarse y a pegarse con ganas. Por si no eran suficientes, los miembros de los banquillos decidieron incorporarse a la fiesta. El más activo fue Bruce Harper, que agredió con un bidón de agua al portero y capitán del King, Buddy Fox, e intentó hacer tragar al técnico de la escuadra rival una bomba de hinchar balones.

Visto que las varias tarjetas rojas mostradas en los minutos siguientes no aplacaban los ánimos, el colegiado decidió suspender la contienda. Nunca mejor dicho, la verdad. El prematuro final del partido indignó al público asistente que, a falta de fútbol, quería ver judo, kárate y boxeo, deportes en los que los jugadores parecían desenvolverse con bastante solvencia. Cuando las fuerzas de seguridad consiguieron retirar a los futbolistas a sus vestuarios, la violencia se extendió a las gradas. Las aficiones de los dos equipos se enzarzaron en un violento enfrentamiento que terminó con varios heridos que habían recibido impactos de bolsas de patatas fritas y cacahuetes tostados con sal.

Oliver, al hospital
El Capitán Tsubasa fue ingresado en el Hospital Central para ser atendido por el Doctor House, cuyo diagnóstico fue claro y contundente. “Muchacho, el Mundial de Sudáfrica lo vas a ver por la tele y el próximo partido que juegues será con tus amigos en el futbolín de la sala de recreativos de tu barrio”, dijo el famoso facultativo mientras Oliver lloraba como una magdalena.

El futbolista fue llevado de manera urgente a quirófano, donde el Doctor Vilches se pasó toda la tarde poniendo grapas, puntas, clavos y tornillos en las piernas de la estrella japonesa. “La madre que me parió. Ya no sabía si era médico o carpintero”, exclamó Vilches tras siete horas de cirugía. “Le hemos dejado las piernas que parece Robocop. Ya se puede ir acostumbrando a la silla de ruedas, porque no va a levantar el culo en más de seis meses”, apostilló el médico.

El mundo del fútbol transmite su ánimo y apoyo al popular Oliver Atton y desea una pronta recuperación al jugador. A ver si puede, porque mala pinta tiene. La selección japonesa pierde un puntal importante de cara a la cita mundialista de este año y los miembros de la Federación de Fútbol nipona se están dando cabezazos por las paredes. Qué se le va a hacer. El fútbol es así.