sábado, 30 de noviembre de 2013

UN TRABAJADOR PIERDE LOS NERVIOS Y AGREDE A SUS COMPAÑEROS

El empleado tuvo que ser reducido con dardos tranquilizantes

Amy Amanda Allen.
Un empleado de oficina tuvo que ser reducido esta tarde noche tras protagonizar un violento altercado en el que agredió a todos sus compañeros de trabajo. El hombre, que por lo visto sufrió un ataque de nervios, la emprendió a palos con todos los que compartían lugar de tareas con él. Tuvieron que intervenir dos batallones de guardias jurados para impedir que el trabajador acabase con la vida de todos ellos. Estaba de los nervios.

El hombre, calificado de "muy violento" por los guardias que lograron reducirlo, requirió servicios médicos para que se tranquilizara. "Le tuvimos que poner dos inyecciones de las que se emplean en los zoológicos con los osos", comenta el sanitario que le atendió. "No paraba de gritar", asegura.

Los compañeros de oficina que fueron agredidos no daban crédito a lo que había sucedido. "Es un señor muy tranquilo y muy amable. Muy buena persona. Da caramelos a los niños, colabora con distintas ONG's y es un hombre de bien", aseguran todos ellos.

Sin embargo, ayer debió de levantarse con el pie izquierdo, porque llegó al trabajo con muy malas pulgas y sufrió un ataque de furia. Una mal día lo tiene cualquiera. "Sacó un bate de beisbol de la cartera, todo furioso, y dijo que nos iba a matar", apunta uno de los agredidos, que no ha querido ser identificado. "Os voy a romper la cabeza, hijos de puta, os voy a reventar la cabeza a todos, cabronazos, que sé que os habéis comido mis donuts", gritaba una y otra vez mientras rompía el mobiliario de la oficina.

En total, destrozó catorce ordenadores, dos máquinas de escribir, una máquina de hielo, dos cafeteras, cinco teléfonos, cuatro lunas de cristal, cinco mesas que fueron partidas a la mitad, así como cuatro puertas y dos ventanas. "Cuando vimos que nos quería agredir, corrimos a encerrarnos a los baños. Desde allí podíamos escuchar, aterrorizados, cómo destrozaba todo lo que podía y cómo seguía amenazándonos de muerte e insultándonos", declara su mejor amigo y compañero.

Afortunadamente, no hubo daños personales, que es lo que importa. Hay que estar al Loro con lo que pasa en la cabeza de tu compañero de trabajo.

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