miércoles, 22 de mayo de 2013

TRESCIENTOS HERIDOS Y DOS DETENIDOS TRAS VIOLENTA PELEA ENTRE HINCHAS DE FUTBOL

La batalla campal se inició en un bar mientras contemplaban un programa deportivo

Clark Kent.
Tres centenares de heridos de diversa consideración y dos personas detenidas es el triste balance de una batalla campal entre seguidores de fútbol al término de la Final de la Copa del Rey Midas que enfrentó a los equipos Schalke Temeto y Keterompo la Boca, Junior. Lo más curioso es que los aficionados se enzarzaron dos horas después de concluir el partido de fútbol, mientras contemplaban el programa de televisión 'Junto Farlopa'.

Al parecer, las dos aficiones abandonaron de forma pacífica el mítico 'Txitxipurri Stadium' en el que se había jugado un extraordinario y emocionante encuentro que concluyó 0-0 al término de los noventa minutos reglamentarios y de la consecuente prórroga. El Schalke Temeto necesitó de tres tandas de penaltis para hacerse con el preciado trofeo de la Final de Copa. Sus rivales del Keterompo la Boca, Junior aceptaron con deportividad la derrota y felicitaron desde las gradas a los vencedores. Una vez constatada la hermandad entre los hinchas, salieron a la calle juntos y sin que las tropas de la Guardia Urbana registraran incidente alguno.

Varios miles de seguidores acudieron a los bares y establecimientos hosteleros situados en los alrededores del 'Txitxipurri Stadium' para tomarse unas copas y ver la televisión. Sin embargo, la tensión comenzó a hacerse palpable con el paso de los minutos entre los más hooligans más pacíficos de los clubes que se habían enfrentado en el partido. Todos ellos, azuzados por los comentarios de los contertulios barriobajeros que participaban en el programa 'Junto Farlopa' del Canal Pus, empezaron a dar rienda suelta a las primeras disputas verbales. A pie de barra, de bar, los enfrentamientos comenzaron a registrarse según aumentaban las broncas en la pantalla de televisión. Era el principio del caos.

"Varios clientes, que habían ingerido ya varias botellas de anís, empezaron a discutir sobre si una jugada había sido penalti o no", relata Sam Malone, propietario del bar Cheers en el que, según apuntan varias fuentes, empezaron los líos. "La jugada era clarísima. El delantero del Keterompo la Boca, Junior se tiró a la piscina y el colegiado le sacó amarilla por simular una caída dentro del área. Pero en la televisión estaban una y otra vez repitiendo la acción y discutían sobre si había que señalar pena máxima o no. La gente se empezó a calentar... Discutían... Y claro, la cosa acabó como acabó", añade Malone disgustado. Los disturbios que se originaron a continuación acabaron con el local literalmente arrasado. "Un seguidor del Schalke Temeto le tiró el contenido de su vaso a uno del Keterompo la Boca, Junior. Herido en su orgullo, el ofendido oponente, al parecer líder del grupo radical Junior's Ass, le tiró la jarra de la que bebía un zumo de zanahoria al del Schalke Temeto. Tras un cruce de insultos y de escupitajos, las botellas empezaron a volar impactando en los cráneos de unos y otros. La pelea había empezado. Ya no había marcha atrás.

"Era como en las películas del Oeste, pero con forofos futboleros", indica Sam Malone, llorando, mientras barre y recoge trozos de madera del Cheers, que se ha visto obligado a cerrar sus puertas después de lo sucedido. Bueno, en realidad no había mucho con lo que cerrar. "Los del Schalke Temeto desmontaron las puertas a mordiscos y las rompieron a patadas para utilizarlas a modo de arietes improvisados contra los del Keterompo la Boca, Junior. A su vez, los del Keterompo la Boca, Junior lanzaban las sillas y los taburetes. Fue horrible", admite Malone, que ha pedido al Ayuntamiento que declare al Cheers "zona de catástrofe". Gritos, golpes, tortazos, botellas y vasos volando, aficionados con los morros ensangrentados, algún que otro diente rodando por el suelo... La televisión había convertido a unas masas pacíficas, minutos antes, en bestias sedientas de sangre, turrón y vino.

Al contemplar lo que pasaba en el Cheers, los aficionados que ocupaban las calles se contagiaron del ardor guerrero de sus correligionarios y se sumaron a la gresca en defensa de sus respectivos equipos. Un niño de unos diez años rompió su bandera en la cabeza de otro niño de la hinchada rival, que trató de defenderse intentando estrangular con su bufanda al de la bandera. En cuestión de segundos, los contenedores de basura pasaron a convertirse en improvisados carros de combate que se movían a empujones siendo lanzados contra seguidores rivales. Las papeleras empezaron a volar a modo de proyectiles y se vislumbraron las primeras piezas dentales rodando por los suelos.

Refuerzos policiales
Desbordados por la situación, las fuerzas de la Policía Urbana y los agentes de CIPOL requirieron la presencia de los GEO y los bomberos. Utilizando chorros de manguera, se trató de calmar a las masas. Pero el efecto fue justo el contrario. El agua espoleó aún más a los rabiosos hinchas, que trataron de agredir a los policías. Los miembros de las fuerzas de seguridad se defendieron haciendo fuego a discreción con material antidisturbios. Tampoco sirvió de nada. Los violentos recogían las pelotas de goma que les tiraba la policía y, o bien las devolvían contra los agentes, o bien las usaban para tirárselas a los aficionados rivales contra los que se peleaban.

Visto el cariz que estaban adquiriendo los acontecimientos, desde la Jefatura de Gobierno Exterior se rogó a la Policía que no interviniera y que dejaran que la pelea siguiera su curso "de forma razonable pero sin empeorar las cosas". Es decir, que se permitiera a los violentos seguir haciendo el cafre dentro de unos "límites" aceptables. Mientras no se utilizara armamento bélico, que se zumbaran bien a gusto y se quedaran calentitos, vaya.

Y así fue. Los integrantes de las dos hinchadas siguieron pegándose hasta quedarse sin fuerzas. Cinco horas después, las hostilidades habían cesado por agotamiento de los contendientes. La Policía Judicial pudo por fin intervenir sin problemas abriendo paso a las caravanas de ambulancias que aguardaban en las proximidades del lugar de la batalla campal. Una vez cerciorados de que podían trabajar sin riesgo de ser agredidos ellos también, los sanitarios pudieron pasar a evacuar a los heridos y a practicar las primeras curas y primeros auxilios.

Ante la previsión de que no hubiera sitio en los calabozos de las comisarías para llevarse a tantos detenidos, y dado que la mayoría debían pasar antes por el Hospital, los agentes decidieron arrestar a dos aficionados, uno de cada equipo de fútbol, para ser llevados ante los Tribunales. Lo van a pagar caro.

Hay que estar al Loro con los programas deportivos de televisión. A veces son más peligrosos que los propios acontecimientos que tratan de cubrir.

viernes, 3 de mayo de 2013

FUGA INOPORTUNA DURANTE UNA PRUEBA AMATEUR DE HALTEROFILIA

Un levantador japonés sufre un embarazoso accidente durante un campeonato amateur

Sport Billy.
La XVII Edición del Campeonato Internacional Amateur de Halterofilia, que se celebra entre hoy viernes y el próximo domingo 5 de mayo en la localidad de Alcahuete de la Frontera, ha sido noticia esta tarde por el incidente que ha padecido uno de sus participantes. El deportista japonés Mikulito Sekagha ha sufrido una inesperada incontinencia fecal mientras levantaba una haltera de 120 kilos de peso. El embarazoso percance pudo haber sido más grave de lo que parece puesto que el levantador ha resbalado en sus propias deposiciones y ha caído el suelo sin haber logrado desprenderse de la pesada barra. Afortunadamente, el nipón no ha sido aplastado y no ha sufrido daños físicos. Aunque tememos que su orgullo sí que ha quedado dañado y muy tocado.

"Mikulito Sekagha participaba en la modalidad conocida como 'dos tiempos' y realizó un terrible esfuerzo en el momento de iniciar el levantamiento", explica Anastasio Rodríguez, presidente de la Federación Amateur de Halterofilia, que se encontraba en primera fila con los jueces en el momento de realizarse la prueba. "Cuando comenzó a incorporarse, momento en el que el levantador tiene que hacer más fuerza, escuchamos un terrible estruendo que casi nos mata del susto", añade Rodríguez. "Pensábamos que todo se iba a quedar en una inevitable ventosidad. En una anécdota, vaya. Pero qué va, qué va...", apunta el federativo moviendo la cabeza en señal de negación.

Lo que ocurrió a continuación, se lo pueden imaginar. "Vimos atónitos cómo Sekagha... Pues eso... que se cagaba encima", expone con rubor Anastasio Rodríguez. "La cara del pobre hombre era un poema. Se le comenzaron a escurrir las secreciones y heces a través del cullot... con una haltera de 120 kilos en el aire. Se le escurrían las deposiciones por la pierna y el suelo empezó a... ensuciarse. Se pueden imaginar la escena. Y entonces, llegó el resbalón", añade Rodríguez en su pormenorizado relato de los hechos.

Cuando el deportista del lejano oriente cayó al suelo fueron varios de los presentes los que rápidamente acudieron en su ayuda pensando que la haltera podía haber provocado serios daños al japonés. Una vez rodeado, pudieron comprobar que Mikulito Sekagha se encontraba bien. Es decir, sin daños físicos relevantes. Bien, lo que se dice bien, no se encontraba. "Estaba lleno de mierda", apunta con muy poca finura el levantador español José Domingo Peña, que se encontraba a pie de parqué al ser el siguiente participante de la prueba. Cuando Sekagha se zafó de la haltera se puso de pie, con la cara roja como la esfera del sol naciente de su bandera nacional y muerto de vergüenza. "Nadie se le quería acercar porque estaba todo...sucio, el pobrecillo. Olía muy mal, muy, muy mal", añade Anastasio Rodríguez, que reconoce que los jueces y el personal de la organización de la prueba no sabían qué hacer ante lo ocurrido. "No teníamos previsto que sucediera algo así", admite el presidente de la Federación Amateur de Halterofilia. 

Menú de habas
Todo apunta, según ha podido saber 'Hay que estar al Loro', a que la causa del 'escape' fue el atracón culinario que se pegó el japonés unas horas antes de la prueba. Un suculento menú de habichuelas, habas, callos y garbanzos. Al parecer, la gastronomía le jugó una mala pasada a Mikulito Sekagha. "Los gases que suelen provocar esos alimentos deben ser tenidos en cuenta. Sobre todo cuando te dispones a realizar una prueba deportiva en la que los participantes deben adoptar posturas que suelen ser muy recomendables a la hora de evacuar", explica el Dr. Nacho Martín, que a tenido a bien responder a nuestra llamada para tratar de arrojar luz a las probables causas del incidente.

Mikulito Sekagha se tapó como pudo con unas toallas y un chándal y se largó corriendo a las duchas, "dejando el pastel allí mismo", como apunta Doña Baldomera Romerales, responsable de limpieza del Polideportivo Municipal de Alcahuete de la Frontera, recinto en el que se desarrolla esta competición valedera para la Copa del Mundo Amateur de Halterofilia. "Si por lo menos se hubiera limpiado las zapatillas...", se queja la pobre mujer. "Puso todo el camino a las duchas perdido. Y yo a limpiarlo, claro", comenta con cierto resquemor la encargada de la limpieza, que tuvo que tapar los restos de la 'tragedia' con abundante serrín antes de recogerlo todo y fregar la tarima del parqué. Eso sí, contra el olor poco se pudo hacer. "Un participante sueco se negó a competir a causa del mal olor y ha sido descalificado y dos alemanes se han retirado después de sufrir arcadas y vómitos tras contemplar lo sucedido", informa el presidente de la Federación Amateur de Halterofilia.

"Una pena que el espectáculo haya quedado eclipsado por este inoportuno e inevitable accidente", reconoce un Anastasio Rodríguez que espera que el resto de las pruebas del campeonato se desarrollen con normalidad entre mañana sábado y el domingo, día en el que se conocerá a los campeones de las diferentes modalidades. Hay que estar al Loro con las incontinencias fecales.

viernes, 12 de abril de 2013

LUCKY LUKE ATRAPA A LOS HERMANOS DALTON

Desbarató un atraco tras un violento tiroteo como el de la película 'Heat'

El Boss.
La banda de los Hermanos Dalton ha sido detenida gracias a la valentía demostrada por Lucky Luke cuando los malhechores robaban un banco. Según fuentes policiales, los detenidos, que se encuentran ya en calabozo, van a pasar una larga temporada "a la sombra". Los cargos que pesan contra ellos son importantes y lo van a tener complicado para eludir la acción de la Justicia. Se habla de penas de cárcel cuantiosas, así que pueden ir acostumbrándose a las rejas.

Lucky Luke, se topó con sus enemigos cuando se disponían a huir del banco que acababan de atracar en el centro de la ciudad de Los Ángeles. El solitario cowboy se dio de morros con tres de ellos cuando se encaminaban, cargados con sacas de dinero, al vehículo que les esperaba en la calle y a cuyo volante se encontraba Averell Dalton, el más alto de los cuatreros. En ese momento, los tres sacaron sus armas y comenzaron a disparar. El 'afortunado' Luke esquivó la lluvia de balas tirándose al suelo y parapetándose detrás de un vehículo aparcado. Acto seguido sacó su revolver y empezó a devolver el fuego a discreción, algo que no se esperaban los ladrones. Los Dalton, armados con fusiles de asalto y abundante munición, trataron de acribillar la zona en la que se refugiaba Lucky Luke mientras se subían al coche para abandonar la zona.

"¡Fue terrorífico!", afirma un transeúnte que salvó su vida tirándose al suelo. "Fue un cruce entre el tiroteo de la película 'Heat' y un capítulo de 'El Equipo A'. Disparaban y disparaban, pero no moría nadie", añade el testigo perplejo. Y suerte que hubo. Como bien dice el superviviente, la que se lió fue 'gorda'. Lucky Luke vació el tambor de su revólver y, a continuación, sacó un subfusil UZI con el que pudo hacer fuego automático. Agotó un cargador disparando contra el coche de Los Dalton, que se detuvo en plena calle, en mitad de la carretera, con agujeros por todos los lados. "La carrocería parecía un queso de gruyere", describe otro testigo.

Con el coche destrozado, los Hermanos Dalton no tuvieron más remedio que bajarse para abandonar el vehículo y, cargando con las sacas del dinero recién robado, hicieron uso de auténticas tácticas de guerra para proseguir con la huida a pie. Disparaban sin cesar a la par que se iban cubriendo unos a otros para no ser alcanzados por las ráfagas de Lucky Luke, que les pisaba los talones mientras seguía disparando.

Al mismo tiempo, unidades de la policía llegaban al lugar de los hechos atraídos por la alarma del banco, los sonidos de las armas de fuego y las llamadas de los aterrorizados ciudadanos que contemplaban incrédulos el infierno que se había desatado en plena calle. Rápidamente, los agentes cortaron el extremo de la calle a la que se dirigían Los Dalton e improvisaron una barricada con sus coches patrulla para evitar ser alcanzados por los disparos de los atracadores, que seguían disparando como locos contra todo lo que se movía.

Con la ruta de huida cerrada, Lucky Luke, sin chaleco de kevlar y a pecho descubierto, con un par, comenzó a correr hacia los Dalton mientras disparaba el último cargador que le quedaba para la UZI. Cuando disparó su último cartucho se sacó del cinturón un Magnum-44 y siguió lanzando balas contra los atracadores, que se quedaron estupefactos ante semejante acción suicida. Cuando llegó junto a ellos, de una pieza y sin un solo rasguño, les instó a tirar las armas y rendirse mientras les decía: "Sé lo que os estáis pensando. Si disparé las seis balas o sólo cinco. La verdad es que con todo este ajetreo yo también he perdido la cuenta. Pero siendo éste un Magnum-44, el mejor revólver del mundo, capaz de volaros los sesos de un tiro, ¿no creéis que deberíais pensar que sois afortunados? ¿Verdad que sí, Hermanos Dalton?" Llegados a este punto, a los Dalton no les quedó más remedio que rendirse y entregarse a la Policía.

Un reguero de cientos de casquillos de bala son el mudo testimonio del asalto y posterior tiroteo. Lo mejor de todo fue la ausencia de víctimas mortales. Las autoridades agradecen la actuación de Lucky Luke. Hay que estar al Loro con Los Dalton, no se vayan a volver a escapar una vez más.

sábado, 30 de marzo de 2013

UNA VEINTENA DE HERIDOS TRAS UNA FEROZ PELEA ENTRE EWOKS Y TROLLS

La feroz pelea se desencadenó al ser confundidos los Ewoks con Gnomos

Clark Kent.

21 heridos, tres de ellos leves, y veinticuatro detenidos es el desolador balance de la terrible batalla campal que protagonizaron ayer noche en el Bosque Verde los Trolls y los Ewoks. El violento enfrentamiento se prolongó durante varias horas y precisó de la intervención de varias dotaciones de la Policía Montada del Canadá que se las vieron y se las desearon para separar a los enfrentados y reducir a los más violentos. A la hora del cierre de nuestra edición, los servicios médicos del Hospital General comunicaban que se encontraban todavía cosiendo brechas y poniendo tiritas y esparadrapos entre los apaleados.

Lo más curioso es que, según recogen las primeras pesquisas, la violenta batalla se originó debido a un malentendido. Al parecer, los Ewoks cayeron en una emboscada de los Trolls que, en realidad, estaba dirigida a los Gnomos. Habían cavado una enorme zanja en medio de uno de los caminos más transitados del Bosque Verde para que David el Gnomo y sus amigos cayeran dentro. Los Trolls, al mismo tiempo, aguardaban el paso de los Gnomos para su captura una vez que se precipitaran en el interior del improvisado foso. Pero las cosas no salieron según lo planeado.

Un grupo de Ewoks, que pasaban el día de camping en el Bosque Verde, tuvieron el infortunio de pasear por el camino por el que se suponía que transitarían los Gnomos. Uno de los Ewoks metió la pierna y se tropezó cayendo al suelo mientras exclamaba un “cagüen la puta”. Los Trolls pensaron que el que había pisado la trampa era un Gnomo y todos ellos salieron de sus escondites chillando y berreando como locos. Los Ewoks, claro está, se asustaron y ante el inminente ataque, la emprendieron a golpes con los Trolls. “Somos gente de bien, todos buenos, ya verás, pero si hay que luchar, lucharemos de verdad”, recita un Ewok consultado por ‘Hay que estar al Loro’.

Y tanto que lucharon. “Los Trolls se percataron de que se habían equivocado, pero cuando trataron de echarse atrás ya estaban recibiendo palos por todos los lados y, en vez de salir por piernas, los muy tontos decidieron plantar cara a los Ewoks. Craso error. En los dibujos animados parecían muy pacíficos, sí, pero en realidad son expertos en Kick Boxing, artes marciales y lucha con armas blancas”, comenta el inspector Harry Callahan tras finalizar el informe de lo sucedido. “Los Trolls también repartieron buenas hostias, todo hay que decirlo”, matiza un Harry ‘El Sucio’ que califica el desagradable enfrentamiento de “ridículo, absurdo y extremadamente violento”.

No es para menos. Los testimonios de los testigos así lo corroboran. Un niño tuvo que ser atendido por efectivos del SAMUR a causa del tremendo shock que le supuso contemplar a un Ewok clavándole una navaja a un Troll. “Va a ser difícil que se recupere. Una cosa así es difícil de olvidar”, reconoce uno de los sanitarios que trataron al chaval inyectándole varios tranquilizantes. Así mismo, otros de los presentes hablan de imágenes dantescas, como la de un grupo de Ewoks pateando a un Troll o la de un Troll abriéndole la cabeza a un Ewok de un espectacular "garrotazo con un tronco de madera de árbol".

Interviene la Policía
Los gritos de dolor e histeria colectiva se podían escuchar varias millas a la redonda llamando la atención de los curiosos, que no tardaron en reclamar la presencia de Fuerzas del Orden Público para evitar males mayores. Cuando llegaron los primeros efectivos, “la pelea se había desmadrado por completo”, como reconocen fuentes del Ministerio del Exterior. “Tanto los Ewoks como los Trolls habían avisado vía SMS a sus amigos y no tardaron en llegar más voluntarios dispuestos a 'repartir leña'. En pocos minutos, aquello fue un hervidero de hostias, con perdón”, relata el Inspector Gadget, portavoz policial. Cuando los agentes trataron de poner orden, fueron increpados tanto por Ewoks como por Trolls, que deseaban seguir pegándose. “¡Fuera de aquí, cabrones, queremos acabar lo que hemos empezado!", berreaba un Ewok peludo que ya ha sido identificado gracias a las grabaciones de móvil aportadas por varios testigos.

Los agentes pidieron refuerzos y al Bosque Verde llegaron dos unidades del SEPRONA, Rex, un policía diferente, y el Inspector Callahan, que efectuó varios disparos de advertencia al aire con su potente Magnum 44. Pero no sirvió de nada. “Los violentos seguían a lo suyo y no hicieron ni puto caso a mis disparos”, reconoce con pesadumbre Harry ‘El Sucio’. Rex, por su parte, ladraba y ladraba, pero tampoco le hacían caso. Como ‘Los Hombres de Harrelson’ no podían personarse en el lugar al encontrarse fuera de su jurisdicción, se requirió la presencia de la Policía Montada del Canadá, que se encontraba realizando maniobras no muy lejos de allí. Ellos fueron quienes, al galope, trataron de interponerse entre los furibundos contrincantes.

A buenas horas, claro. Por aquel entonces, varias decenas de Trolls y de Ewoks se encontraban por el suelo doloridos y quejosos. Más bien era el turno de las ambulancias que, pacientemente, esperaban en las inmediaciones del Bosque Verde a que terminase la refriega. “Casi no quedaba ya ni uno en pie”, relata un camillero de la Cruz Roja. “Cuando estábamos evacuando a un Troll al que le faltaban los dientes y sangraba de la nariz, dos Ewoks que estaban tendidos en el suelo se incorporaron, a duras penas, e hicieron un último esfuerzo para volcar la camilla y tirarnos al Troll al suelo, que cayó de mala manera rompiéndose un brazo”, prosigue el camillero. “¡Qué dolor! –exclamó el Troll- ¡Jódete, cabrón!- le respondió uno de los dos Ewoks antes de volver a caer al suelo agotados por la feroz pelea", recuerda el sanitario.

Así fue como, tras casi dos horas de puñetazos, patadas, golpes, navajazos, dientes y extremidades rotas, contusiones, heridas, juramentos, insultos y mucha testosterona en el ambiente, la brutal batalla concluyó sin un claro vencedor. Y por agotamiento de los contendientes más que por los infructuosos intentos de la Policía Montada de poner paz.  Algún Troll que permanecía en pie, como podía, fue detenido por increpar a los agentes y tres Ewoks tuvieron que ser esposados antes de ser evacuados al hospital porque no querían ser auxiliados.

El Alcalde Joe Quimby, ha lamentado “profundamente” los incidentes, que ha calificado de “vergonzosos” y ha condenado enérgicamente el comportamiento de los Trolls y de los Ewoks. No sabemos qué pinta el Alcalde de Springfield en esta historia, pero recogemos la condena. Así mismo, varias asociaciones del Bosque Verde han denunciado a los protagonistas de la pela y les convidan a pagar los destrozos causados a la flora y fauna del lugar. Hay que estar al Loro con esta gente...

jueves, 28 de febrero de 2013

MEDIO CENTENAR DE NIÑOS HOSPITALIZADOS TRAS UN ATRACÓN DE CHUCHES

Los pequeños devoraron decenas de kilos de productos de snacks tras asaltar un camión averiado

Macario el Becario.
Casi cincuenta niños han sido ingresados esta tarde en el Hospital con síntomas evidentes de empacho tras haberse pegado un auténtico festín de chucherías. Un camión de reparto que transportaba dos toneladas de paquetes de snacks Matutano se detuvo averiado en las inmediaciones del Colegio Mayor Degrassi dejando al alcance de los pequeños su sabrosa y suculenta carga.

El conductor del vehículo, que hacía su recorrido para abastecer supermercados, grandes almacenes y tiendas de golosinas, salió ileso del 'ataque' de los glotones renacuajos. Cuando el pobre hombre echaba un vistazo al motor del camión, a la espera de la llegada de una grúa, sonó el timbre del recinto escolar. "También tiene mala suerte que fueran las 12 del mediodía", lamenta el empleado.

Los niños salieron corriendo a la calle y se toparon con el vehículo detenido y el chófer revolviendo bajo el capó, del que salía algo de humo. Pronto, comprendieron que el camión estaba a su merced, con un cargamento en su interior de lo más rico. Tras unos segundos de silencio, los pequeños comenzaron a acercarse a la 'presa'. Sin 'prisa' pero sin pausa. Parecían oler lo que había dentro del camión.

El encargado miró a la marabunta de niños que se le acercaba y, todavía no siendo consciente de lo que iba a pasar, preguntó en voz alta: "¿A dónde vais niños? ¿Qué queréis?"

De repente, un ruido ensordecedor atronó alrededor del camión. Eran los gritos de la masa infantil que comenzó a zarandear el camión ante la mirada atónita del conductor que, aterrado, tuvo que dar unos pasos atrás para no ser arrollado por la turba.

El vehículo de reparto terminó cediendo y cayó volcado desparramando toda su sabrosa carga por el suelo. Una montaña de patatas fritas, onduladas, tiras de maíz con sabor a barbacoa, pelotazos, triángulos, cortezas de trigo, patatas con sabor a jamón, patatas de lujo, conos de maíz... De todo. Y todo a merced de los pequeños, que parecían poseídos por una fuerza maligna que les empujaba a comer, a tragar... a devorar...

"Traté de defender la mercancía, pero era imposible", declara Manolón, el pobre chófer. "Cuando me acerqué a los pequeños para reprochar lo que estaban haciendo, varios me miraron con los ojos inyectados en sangre y rugiendo como fieras. No querían ser interrumpidos. Estaban comiéndose las bolsas como auténticos fieras. Tragaban sin apenas masticar", añade el transportista.




jueves, 31 de enero de 2013

CHIP Y CHOP, A GOLPES EN EL GIMNASIO

Fueron provocados por un grupo de 'mazados' musculosos

Amy Amanda Allen.

Un grupo de seis jóvenes adictos al gimnasio han tenido que ser hospitalizados después de ser apalizados por otros dos usuarios de las instalaciones en las que se encontraban haciendo ejercicio. Lo más curioso es que los golpes fueron propinados por Chip y Chop. Las dos famosas ardillas fueron provocadas vilmente por el grupo de hormonados que, viendo el pequeño tamaño de sus adversarios, pensaron que sería fácil echarles de las cintas de correr que estaban utilizando. Craso error.

Según relatan los testigos presentes en el momento de la pelea, el sexteto de abusones, con mucho músculo y poco cerebro, rodearon a Chip mientras Chop se encontraba todavía en el vestuario. Muy machos ellos, siendo seis contra uno, trataron de acobardar al pequeño Chip. Uno de ellos, el que tenía más cara de tonto, le expetó a la pequeña ardilla:

- Te estás poniendo fuerte, cabrón.
- Son ciclos sanos -respondió Chip.
- ¿Y lo del pelo?

En aquel momento entró Chop y se subió a una cinta para hacer fitness.

- Venga, pequeñajos, largaros ya a la ducha, que os váis a cansar. Dejarnos a nosotros.
- ¿Por qué no utilizáis otros aparatos? Tenéis medio gimnasio a vuestra disposición - indicó Chop.
- Ya, pero hoy queremos trabajar nuestros cuerpos aquí. Estáis estorbando, ratitas.
- Por favor, dejadnos tranquilos. No buscamos pelea.
- ¿Pelea? ¿Con vosotros? Pero si no tenéis ni media hostia, putos bichos.

Fue en aquel preciso instante cuando dos de los esbirros del que llevaba la voz cantante trataron de sacar a Chop de la cinta de correr. "Y se armó una bien gorda", como relata uno de los testigos.

"Chip salió en auxilio de su compañero lanzando una mancuerna de cinco kilos sobre la cabeza de uno de los que trataba de amedrentar a su amigo. El impacto fue brutal y cayó al suelo chillando como un gorrino", apunta un señor que estaba haciendo pesas a pocos metros del lugar en el que se inició la pelea. Por lo visto, Chop no se quedó quieto y le soltó una violenta patada en los huevos al otro joven que le empujaba para echarle de allí. "Cayó de rodillas y aproveché para soltarle una patada que me enseñó a realizar Jean Claude Van Damme en una ocasión", admite Chop.

El líder de los abusones lanzó una toalla sobre Chop para cegarle y pegarle, pero Chip le hizo una zancadilla y cayó de morros rompiéndose varias piezas dentales. Chop se liberó de la toalla y se acercó a su agresor lanzándole un descomunal puñetazo con el que le partió una muela. Sus tres compañeros empezaron a tirar a las ardillas pesas, bidones de agua y todo lo que agarraban causando numerosos destrozos y un enorme ruido. Chip y Chop hicieron gala de un extraordinario estado de forma esquivando los objetos mientras saltaban con agilidad de un lado a otro. A continuación, no rehuyeron el contacto y se lanzaron a por los tres matones en un duelo desigual. Tres contra dos. Pero ni con esas. Los 'chulos' fueron acribillados a puñetazos por los pequeñajos, que siguieron golpeando a sus contrincantes hasta que llegó la Policía para separarles... y salvar el pellejo de los seis 'maromos' que fueron de sobrados y salieron 'calentitos'.

Agresores expulsados
"Son un grupo de gilipollas", apunta Frankie Dunn, director del gimnasio en el que tuvieron lugar los incidentes. "La verdad es que la culpa es mía por haber dejado entrar a mi local a este grupo de imbéciles. El otro día intentaron sacar con malos modales de nuestro ring de boxeo a Clubber Lang, que se encontraba aquí entrenando. Como Lang, en el fondo, es un buenazo, no quiso líos y no les partió la cara a hostias, que es lo que se merecían", sigue relatando Dunn, que fue quien avisó a la policía y a los servicios médicos para que se llevaran a los 'musculitos'. "Por supuesto, estos seis payasos no van a volver a pisar mi gimnasio en la puta vida. Desde ahora mismo han dejado de ser socios. No quiero verles más por aquí. Que se vayan a tomar por el culo por ahí y nos dejen tranquilos", declara muy molesto Frankie Dunn.

"Quiero aprovechar la oportunidad que me brinda 'Hay que estar al Loro' para pedir disculpas públicamente a Chip y Chop. Ellos no han hecho nada malo. Al contrario, sólo se han defendido. Voy a regalarles un bono a cada uno para que vengan gratis al gimnasio durante un año", anuncia Frankie Dunn. "Frankie es un tío de puta madre. Le agradecemos mucho su generosidad y lamentamos mucho que esto haya tenido que suceder en su gimnasio", responde Chop agradecido. "Vamos a pagarle los destrozos. Hemos contactado ya con nuestro abogado, que ya está tramitando la denuncia que le vamos a poner a esos hijoputas. Van a pagar hasta el último céntimo de lo que se ha roto en el gimnasio", añade Chip haciendo referencia a las acciones legales emprendidas contra sus agresores.

domingo, 20 de enero de 2013

TRES AÑOS HACIENDO EL GILIPOLLAS

Hay que estar al Loro cumple su tercer aniversario

Editorial.
Parece que fue ayer cuando iniciamos esta aventura periodística, pero han pasado tres años. Durante todo este tiempo, hemos luchado para sacar a la luz todo aquello que no aparece en los medios de comunicación de masas. Hemos aportando nuestro singular punto de vista para centrar nuestro foco informativo en los hechos que otros, por desgracia, ignoran.

Somos un medio de comunicación independiente y hemos trabajado duro para tratar de que tú, estimado lector, estés al loro. Para que sepas lo que pasa por ahí. Porque si no sabes lo que pasa por ahí, no estás al loro. La información es poder. El que está informado, por tanto, tiene poder. Y el que puede es poderoso. Si quieres ser poderoso, debes tener poder. Y como la información es poder, para ser poderoso debes estar informado. Y para estar informado debes estar formado. Si no estás formado, no estarás en disposición de estar informado, y eso significa que no tendrás poder. Y burro serás.

Creemos, de manera firme, que es necesaria la existencia de medios como Hay que estar al Loro. No corren buenos tiempos para la prensa. Es cierto. Vivimos una época marcada por el desencanto, la desesperación y la falta de perspectivas reales de futuro. En otras palabras, estamos condenados a la desilusión y al hastío. Al fracaso. Pero no podemos caer en el pozo de la amargura. Hay que recuperar el pulso y tratar de encontrar la manera de abrirnos paso en el lodazal de ponzoña e inmundicia que inunda nuestra sociedad y nuestro mundo.

Podemos mejorar. Pero para ello hay que ser más fuertes. Más poderosos. Más cultos. No podemos seguir dando la espalda al conocimiento y a la información. ¡Hay que estar al Loro! Ahí es donde entramos nosotros. Contamos con un equipo de profesionales de un nivel extraordinario. Y estamos aquí para servirles a ustedes. Aunque no nos hagan ni puñetero caso.

Si. También sabemos reconocer nuestros errores. Básicamente, se puede decir, sin ningún tipo de tapujo, que estamos haciendo el gilipollas. Perdemos el tiempo de manera miserable. Pero nos da igual. Por lo menos, nuestras conciencias estarán tranquilas. Si algún día hincamos la rodilla y el apocalipsis se apodera de nuestro universo, podremos cerrar la puerta sabiendo que hicimos lo posible para que nuestros semejantes fuesen un poco más dignos. Para que estuviesen al loro.

Desde este pequeño rincón digital, entonamos el mea culpa y proclamamos a los cuatro vientos... que llevamos tres años haciendo el gilipollas. Pero que estamos dispuestos a seguir haciendo el gilipollas otros tres años más. Bueno, igual no. Pero a día de hoy sí que lo pensamos.

Ale. Queda dicho. ¡Feliz cumpleaños! ¡Hay que estar al Loro!