jueves, 2 de septiembre de 2010

LOS MERCENARIOS

Nuestro hombre de cine Charlie Puma Ares analiza uno de los estrenos del verano

Título original: The Expendables.
Año: 2010.
Duración: 100 minutos.
Género: Acción.
Director: Sylvester Stallone.
Reparto: Sylvester Stallone, Jason Statham, Jet Li, Terry Crews, Mickey Rourke, Dolph Lundgren, Eric Roberts, Randy Couture, Steve Austin, Gisele Itié, Charisma Carpenter, David Zayas, Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger.

Charlie Puma Ares.
Hubo un tiempo, lo juro, en el que nos pirrábamos por ir al cine a ver una película de Sylvester Stallone. Era una época en la que nos sentíamos felices cuando alquilábamos en el videoclub un VHS de Arnold Schwarzenegger. Todos queríamos ser como Bruce Willis en ‘La Jungla de Crital’. Los amigos se reunían en cuadrilla en la casa de alguno que la tenía libre para ver juntos una buena película de acción (o de terror) y devorar palomitas entre las risas que provocaba que el malo de turno recibiera una buena ración de hostias bien dadas.

Luego, llegó un mal día en el que nos hicimos mayores y los críticos de cine nos quisieron meter en la cabeza que ese tipo de películas no eran más que una basura inmunda, que aquello no era cine y que arderíamos en los putos infiernos por entretenernos con semejantes subproductos. Y la verdad es que lo consiguieron. Influenciados por esa ladina y torticera forma de pensar, ahora muchos niegan que en su día disfrutaran con nuestros héroes de antaño y reniegan del género de acción. Los expertos cinematográficos de mayor relumbrón, curtidos en la escuela del bostezo, trataron de convencernos de que Stallone y Schwarzenegger no eran actores. Eran armarios (¿De IKEA, quizás?) Estas lumbreras del séptimo arte acribillan con ‘ceros’ desde tiempos inmemoriales cualquier trabajo en el que aparezcan dos secuencias con un mínimo de movimiento de bíceps y tratan de llevarnos por el buen camino explicándonos que lo que debemos hacer es consumir cine de calidad. Producto nacional, preferentemente. Bueno, pues yo ahora me cisco en sus puñeteras cabezas y voy a hablar de ‘Los Mercenarios’. Básicamente para que se fastidien y les salga espuma por la boca.

Vamos al grano
‘Los Mercenarios’ no engaña absolutamente a nadie. Es lo que es, da lo que promete, y al que no le guste este tipo de cine, qué se yo, pues que se vaya a coger amapolas al campo, como diría Guti. Se trata de lo que algunos (como yo) califican como ‘cine cazurro’ (a mucha honra, por cierto), es decir, cine dirigido por y para hombres. Así que absténganse los chicos de llevar a novias, amigas y mujeres a ver esta película, salvo en el caso de que la pareja en cuestión sea fanática de las películas en las que se reparten pescozones y tiros como panes. Porque amigos, eso es lo que ves en ‘Los Mercenarios’. Tiros, más tiros, hostias, más hostias, puñetazos, tíos partidos a la mitad, decapitaciones, explosiones, golpes, persecuciones, emboscadas, saltos imposibles, malos hijos de puta, sangre, carnicerías, músculos…

La película, para qué negarlo, tiene un puntazo fabuloso e irrepetible. Se habrán fijado que en el primer párrafo citaba a Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger y Bruce Willis. Bien, pues no era casualidad. Y es que resulta que el trío de ases del cine de acción de los 80 y 90, amigos y socios fundadores de la cadena de restaurantes Planet Hollywood, ¡aparecen juntos por primera vez en una pantalla de cine! Son dos minutos con veinticinco segundos en los que los fanáticos del género pueden ver cumplido el sueño de infancia de juntar a los auténticos fenómenos de masas de antaño en una misma película. Esta secuencia justifica, para muchos, el pago de la entrada.

¿De qué va?
Un grupo de profesionales de elite, muy grandullones ellos de tanto desayunar Tosta Ricas con mantequilla y merendar mucha Nocilla y Pralín de Zahor, reciben el encargo de acabar con el dictador de una república bananera y bla, bla, bla… ¿Pero de verdad estáis interesados en el argumento? Algunos seguro que querrían rociarme con gasolina y jugar con cerillas por mencionar el término “argumento” al hablar de una película de tiros. Pero a ver, es que todas, todas las películas tienen un argumento y un guión. Luego este podrá ser más o menos elaborado, más o menos profundo, más o menos aburrido, pero todo filme tiene un argumento y un guión. Y si la película es de golpes y patadas, el guión tendrá que versar sobre golpes y patadas. Las películas no son buenas o malas según el género. Dentro de cada género habrá películas buenas y malas. El problema es que para la gran mayoría de los críticos, las películas de acción son siempre malas. Pues no, señores, no. Hay películas de acción buenas y películas de acción malas. Y ‘Los Mercenarios’, pese a quien le pese, es una gran película de acción. Como ya he dicho, no engaña a nadie y da lo que promete. ¿Me entienden?

La película confirma a Jason Statham como el número uno entre los actores de acción actuales. Protagoniza uno de los mejores momentos de la cinta cuando acude a una cancha de baloncesto para hostiarle bien la cara al novio de su ex, a la que el muy perraco maltrata. No defiende a su novia, defiende a su ex novia, que para más narices le había puesto una cornamenta como la del toro de las pipas Facundo. Todo un caballero. El caso es que se presenta ante el abusón y su cuadrilla de amigotes y allí mismo les pega una somanta de palos de las de no levantarse en una semana. Grande Statham.

No quiero olvidarme de la resurrección de Dolph Lundgren, al que Stallone ha rescatado del pozo del olvido para volverlo a poner en circulación. A sus 52 tacos, el sueco que encarnara en su día al inolvidable Ivan Drago en 'Rocky IV' demuestra estar en un estado de forma excelente y calca su papel de bueno que se hace malo, que puede ser muy malo, pero que acaba siendo otra vez bueno. Y no voy a entrar en más detalles para no destapar una de las sorpresas de la película. Aunque bueno, casi ya la he destapado. En fin. ¿Qué más da? El caso es que en Hay que estar al Loro nos alegramos mucho de volver a ver en pantalla grande a nuestro idolatrado Dolph Lundgren.

El reparto coral nos permite disfrutar de la presencia de nuestro querido Mickey Rourke (muy buena la secuencia de su monólogo), de la elasticidad del gran Jet Li (al que ya vimos con Statham en ‘El Asesino’), de los desperfectos que causa el pequeño trabuco automático de Terry Crews y del combate entre los luchadores profesionales Randy Couture y Steve Austin, que se soban el morro de lo lindo. La aparición de rostros populares, al más puro estilo de ‘El Último Gran Héroe’, nos deja contemplar a David Zayas (el sargento Batista de la genial 'Dexter') haciendo de malo de la función y a Eric Roberts (sí, sí, el hermano de Julia) haciendo de súper malo capullo. Muchos han echado de menos en el reparto a Jean Claude Van Damme, a Steven Seagal y a Chuck Norris. Hubiera sido la leche, aunque no sé si había sitio para más gente en los camerinos del rodaje.

En resumen, donde los cinéfilos recalcitrantes de los periódicos convencionales ven a un pelotón de mastuerzos haciendo el saltimbanqui entre humo y explosiones, algunos somos capaces de ver, con perdón, una película entretenidísima. Una buena ración de testosterona ideal para desconectar de los rigores del verano. ¿Algún problema?

No hay comentarios:

Publicar un comentario